La catedral de Burgos exhibe desde este lunes la muestra Picasso. Raíces bíblicas, una exposición inédita que reúne 44 obras del artista malagueño y que propone una lectura espiritual de su producción artística. Es la primera vez que una catedral española acoge una exposición monográfica de Pablo Picasso, en una iniciativa que busca situar su obra en diálogo con la tradición cristiana.
La inauguración ha contado con la presencia de la reina Sofía, del cardenal José Tolentino de Mendonça —prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación— y de Bernard Ruiz-Picasso, nieto del pintor y presidente de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA), entidad que impulsa el proyecto junto al Cabildo Metropolitano y la archidiócesis burgalesa.
Un diálogo entre tradición catedralicia y arte contemporáneo
El arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta, subrayó en un mensaje grabado que la catedral ha sido históricamente un “organismo vivo” que ha incorporado todos los estilos artísticos a lo largo de los siglos. En esa línea, la exposición pretende abrir el templo al diálogo con la cultura contemporánea a través de un autor “de primera línea y de grandísimo relieve”.
La propuesta no presenta a Picasso como artista religioso en sentido estricto, sino como creador que reinterpretó de manera personal la iconografía cristiana. Según la comisaria Paloma Alarcó, la Biblia no fue para él una fuente de citas literales, sino un sustrato cultural profundo, fruto de una formación marcada por el imaginario católico de su infancia.
El cardenal Tolentino de Mendonça afirmó que, aunque Picasso se declarara sin fe, nunca abandonó esa estructura simbólica que atraviesa su obra. Para el prefecto vaticano, la muestra evidencia que la tradición bíblica actúa como “alfabeto interior” incluso en creadores que no se reconocen creyentes.
Maternidad, crucifixión y esperanza
La exposición se articula en seis capítulos que recorren distintas etapas del artista. Entre las piezas destaca Maternidad (1921), elegida como imagen de la muestra, donde Picasso retrata a su esposa Olga y a su hijo Paulo en una composición que remite estructuralmente a la iconografía mariana, según expuso la misma archidiócesis.
Otro de los núcleos centrales es el dedicado al Gólgota y a las crucifixiones reinterpretadas desde el lenguaje moderno y surrealista. La Pasión aparece vinculada al sufrimiento humano y, en el contexto del siglo XX, a las guerras y totalitarismos, con referencias indirectas al universo simbólico del Guernica.
La exposición culmina con el tema de la esperanza, a través de figuras como el Buen Pastor o la paloma —convertida en símbolo universal de paz—, elementos que conectan con el imaginario bíblico y que atraviesan buena parte de la producción picassiana.
Un regreso simbólico
La muestra tiene también un valor biográfico: Picasso visitó la catedral de Burgos en 1936, poco antes de abandonar definitivamente España. Para su familia, este regreso simbólico del artista al templo adquiere un significado especial.
La exposición permanecerá abierta al público hasta el 29 de junio de 2026 en la sala Beato Valentín Palencia. Con esta iniciativa, la catedral burgalesa se posiciona así como espacio de encuentro entre patrimonio histórico y arte contemporáneo.