Sale a la luz una carta inédita de Benedicto XVI sobre la oración y el futuro de la fe

Sale a la luz una carta inédita de Benedicto XVI sobre la oración y el futuro de la fe

Una carta inédita de Benedicto XVI, escrita el 27 de abril de 2021, poco más de un año antes de su fallecimiento, ha sido publicada en Italia y ofrece una síntesis final de su pensamiento sobre la oración y el porvenir de la fe cristiana. El texto, dado a conocer por el semanario británico The Catholic Herald, forma parte del libro La fede del futuro, editado por la casa italiana Edizioni Cantagalli.

La obra reúne escritos hasta ahora inéditos o de difícil acceso de Joseph Ratzinger y cuenta con un prefacio del secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, quien enmarca el texto en un contexto de incertidumbre cultural y religiosa.

El futuro de la fe en un mundo incierto

En la introducción del volumen, Parolin señala que el futuro se ha convertido en una cuestión central también para la teología, en un momento en el que “no es en absoluto seguro que la humanidad continúe creyendo en Dios”. Según el purpurado, la reflexión de Ratzinger no se limita al destino de la fe, sino que aborda la confusión y la pérdida de esperanza que caracterizan al mundo actual.

En un tiempo marcado por una aceleración histórica sin precedentes, añade, la humanidad afronta “posibilidades extremas pero también peligros extremos”, y el futuro ya no se espera con esperanza, sino con inquietud. En ese marco surge la pregunta: ¿tiene todavía la fe un papel que desempeñar en la configuración del mañana?

La oración como acto fundamental

La carta inédita de Benedicto XVI, titulada “Introducción: Reflexiones sobre la oración cristiana”, se centra en la naturaleza de la oración como núcleo de la vida cristiana.

El Papa emérito define la oración, en términos generales, como “el acto religioso fundamental” y como el intento de entrar en contacto concreto con Dios. Pero subraya que la especificidad cristiana consiste en que se ora “junto con Jesucristo y, al mismo tiempo, a Él”.

Cristo, escribe, es verdadero hombre y verdadero Dios y, por ello, “puede ser el puente, el pontífice, que hace posible superar el abismo infinito entre Dios y el hombre”. En este sentido, es “la posibilidad ontológica de la oración” y también su guía práctica.

Cruz y Eucaristía: el centro de la oración cristiana

Benedicto XVI insiste en que la oración cristiana no puede desligarse de la Cruz ni de la Eucaristía. Recordando las palabras del profeta Samuel —“obedecer vale más que el sacrificio”—, afirma que en Cristo se realiza la crítica definitiva a un culto reducido a palabras o sacrificios externos.

“La oración cristiana, en cuanto oración junto con Jesucristo, está siempre anclada en la Eucaristía, conduce a ella y tiene lugar en ella”, escribe. La Eucaristía es descrita como “oración cumplida con todo el ser” y como la síntesis crítica del verdadero culto.

En ella, sostiene, Jesús ha pronunciado su “no” definitivo a los sacrificios meramente rituales y ha colocado en su lugar el gran “sí” de su vida y de su muerte.

Realismo y purificación del deseo

El texto también aborda el realismo de la oración de petición. Frente a la idea de que la verdadera oración debería limitarse a la alabanza y no incluir súplicas concretas, Benedicto responde que tal postura desconoce la condición humana.

“Necesitamos a Dios precisamente para poder vivir nuestra vida cotidiana partiendo de Él y orientándola hacia Él”, afirma. La estructura misma del Padrenuestro, compuesto por siete peticiones, muestra que pedir forma parte esencial de la oración cristiana.

Pedir a Dios, añade, significa también purificar los propios deseos y situarlos dentro del “nosotros” de la familia de Cristo.

Una síntesis final de su pensamiento

Publicada en los últimos años de su vida, cuando ya vivía retirado y con salud frágil, la carta confirma la coherencia del pensamiento teológico de Benedicto XVI: centralidad de Cristo, primacía de la Eucaristía, crítica a un culto superficial y comprensión de la oración como transformación del corazón.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando