La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ha encendido todas las alarmas en la Iglesia, que advierte del riesgo real de una guerra regional de consecuencias devastadoras y llama con urgencia al retorno del diálogo.
El arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB), emitió el 1 de marzo una declaración oficial ante el agravamiento del conflicto en Oriente Medio, instando a Washington, Teherán y a la comunidad internacional a “retomar el diálogo y buscar todos los caminos posibles hacia una paz justa y duradera”.
“Una tragedia de inmensas proporciones”
La declaración se produce después de que Estados Unidos e Israel lanzaran una amplia ofensiva aérea contra objetivos estratégicos iraníes, seguida de represalias con misiles y drones por parte de Irán. El intercambio de ataques ha dejado centenares de víctimas y ha elevado el temor a una confrontación de mayor alcance en toda la región.
Ante este escenario, Coakley se hizo eco del llamamiento del Papa León XIV, quien en el Ángelus del 1 de marzo advirtió del peligro de una “espiral de violencia” capaz de abrir “un abismo irreparable”.
“El creciente conflicto corre el riesgo de convertirse en una guerra regional más amplia. Como ha advertido el Santo Padre, nos enfrentamos a la posibilidad de una tragedia de inmensas proporciones”, afirmó el arzobispo.
Diplomacia multilateral y protección de vidas inocentes
El presidente de la USCCB subrayó la necesidad de contención inmediata y de medidas concretas para frenar la escalada:
“Mis hermanos obispos y yo unimos nuestra voz a la del Santo Padre y hacemos un llamamiento sincero a todas las partes implicadas para que la diplomacia recupere su papel propio. Pedimos que se detenga la espiral de violencia y que se retome un compromiso diplomático multilateral que busque salvaguardar el ‘bienestar de los pueblos, que anhelan una existencia pacífica fundada en la justicia’. Todas las naciones, los organismos internacionales y los socios comprometidos con la paz deben hacer todos los esfuerzos posibles para evitar una mayor escalada”.
El mensaje insiste en que la paz no puede reducirse a un simple alto el fuego táctico, sino que debe asentarse sobre la justicia y la responsabilidad compartida de los Estados.
Oración por la paz y por los inocentes
En la parte final del comunicado, el arzobispo hace un llamado directamente a los fieles:
“En este momento crítico, invito a los católicos y a todas las personas de buena voluntad a continuar nuestras fervientes oraciones por la paz en Oriente Medio, por la seguridad de nuestras tropas y de los inocentes, para que los líderes opten por el diálogo en lugar de la destrucción y busquen el bien común en vez de la tragedia de la guerra”.
Coakley concluyó encomendando la situación a la intercesión de la Virgen María: “Imploramos la intercesión de nuestra Santísima Madre, María, Reina de la Paz, para que rece por nuestro mundo atribulado y por una paz duradera”.