En el Ángelus de este 1 de marzo de 2026, el Papa León XIV centró su intervención en la escalada militar en Oriente Medio y, en particular, en el choque entre Estados Unidos, Israel e Irán. “Sigo con profunda preocupación lo que está sucediendo en Oriente Medio y en Irán en estas horas dramáticas”, afirmó ante los fieles.
El Pontífice advirtió sobre “la posibilidad de una tragedia de proporciones enormes” y vinculó el riesgo de expansión regional a una dinámica de acción-reacción que, a su juicio, debe frenarse cuanto antes. En esa línea, formuló un llamamiento explícito a las partes implicadas para cortar la espiral bélica antes de que el conflicto alcance un punto de no retorno.
“Ante la posibilidad de una tragedia de proporciones enormes, hago un ferviente llamamiento a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable.”
León XIV insistió en que la vía para contener la crisis no puede asentarse en amenazas ni en el empleo de la fuerza, sino en un marco de negociación verificable. “La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas recíprocas ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable”, sostuvo, reclamando además que “la diplomacia recupere su papel” y que se promueva “el bien de los pueblos que anhelan una convivencia pacífica fundada en la justicia”.
“La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas recíprocas ni con las armas que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable.”
Tras su referencia principal a Oriente Medio e Irán, el Papa añadió una mención a las “noticias preocupantes de enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán” y elevó su “súplica por un retorno urgente al diálogo”, invitando a rezar para que “prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo” y recordando que “solo la paz, don de Dios, puede sanar las heridas entre los pueblos”.
“En estos días llegan además noticias preocupantes de enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán y elevo mi súplica por un retorno urgente al diálogo.”
En este punto, cabe una precisión inevitable: en el caso afgano, la apelación al “diálogo” puede percibirse como ingenua si se tiene en cuenta la naturaleza del actual gobierno talibán, cuya disposición real a compromisos verificables es absurda. El enfoque, en todo caso, mantiene la lógica neutra y de perfil geopolítico bajo de la Santa Sede ante los conflictos los últimos años: insistir en la desescalada y preservar un lenguaje capaz de sostener canales abiertos con todas las partes.
El Papa concluyó su alocución expresando cercanía a las poblaciones de Minas Gerais (Brasil) afectadas por inundaciones recientes, asegurando su oración por las víctimas, las familias damnificadas y quienes participan en las tareas de socorro.