La Curia vaticana medita sobre el papel de los ángeles y el realismo espiritual de san Bernardo

La Curia vaticana medita sobre el papel de los ángeles y el realismo espiritual de san Bernardo

El papa León XIV y la Curia romana participaron este 26 de febrero en dos nuevas meditaciones de los ejercicios espirituales de Cuaresma celebrados en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico. Según informó Vatican News, las reflexiones estuvieron a cargo del monje cisterciense monseñor Erik Varden, quien centró sus intervenciones en la figura de los ángeles y en la evolución espiritual de san Bernardo de Claraval.

Las meditaciones forman parte del retiro anual que el Pontífice y los miembros de la Curia realizan en preparación a la Pascua, una práctica consolidada en la vida espiritual del Vaticano.

Los ángeles como custodios y mediadores

En la sesión matutina, dedicada al tema “Los ángeles de Dios”, el predicador partió del episodio evangélico de las tentaciones de Cristo en el desierto, cuando el diablo cita el Salmo 90 para instar a Jesús a lanzarse desde el pináculo del Templo.

Varden subrayó que la intervención divina no responde a caprichos humanos y que solo Dios puede llamar al hombre a un acto de confianza radical. Recordó que la tradición cristiana describe a los ángeles como guardianes de la santidad y mediadores de la providencia divina, citando una antigua oración al ángel custodio que pide ser “iluminados, custodiados, regidos y gobernados”.

Inspirándose en san Bernardo, explicó que el creyente está llamado a imitar el movimiento angélico: descender para mostrar misericordia al prójimo y, al mismo tiempo, elevar los propios deseos hacia la verdad suprema. En esa línea, afirmó que incluso los deseos humanos naturales encuentran su cumplimiento en Dios y deben ser orientados hacia Él.

La meditación incluyó también una referencia a san John Henry Newman, quien describía el ministerio sacerdotal como una tarea “angélica”. El predicador extendió esta imagen al ámbito educativo, subrayando que el encuentro personal propio del sacerdote o del maestro no puede ser sustituido por herramientas digitales. “Un encuentro angélico es siempre personal”, señaló, y no puede reemplazarse por una descarga o un chatbot.

De idealista a realista: la maduración de san Bernardo

En la meditación vespertina, Varden profundizó en la figura de san Bernardo de Claraval, presentándolo como un hombre de grandes ideales que, a través de la experiencia y las pruebas, maduró hacia un realismo espiritual más profundo.

Según explicó, el fundador cisterciense comprendió que la realidad última de la historia humana es un clamor que pide misericordia. Ese descubrimiento transformó su visión y lo llevó a centrar toda interpretación de la vida en la persona de Jesucristo.

El predicador destacó la centralidad del nombre de Jesús en la espiritualidad bernardina, citando textos en los que el santo describe a Cristo como “miel en la boca, música en el oído y júbilo en el corazón”. En Jesús —afirmó— Dios revela su designio de salvación y ofrece una misericordia capaz de renovar al hombre y al mundo.

Varden subrayó que, para san Bernardo, Cristo no es solo objeto de devoción, sino principio hermenéutico: situaciones, personas y conflictos deben leerse a la luz de Él. Este realismo cristiano, añadió, permitió al abad de Claraval convertirse no solo en reformador y predicador influyente, sino en doctor y santo.

Los ejercicios espirituales continuarán en los próximos días en la Capilla Paulina, dentro del itinerario de preparación espiritual de la Curia romana durante el tiempo de Cuaresma.

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