Versículos para nuestro tiempo

Versículos para nuestro tiempo
The Flight from Sodom by Matthias Stomer, c. 1630 [Museum and Gallery of Bob Jones University, Greenville, S.C.]

Por Anthony Esolen

«Es bueno que el hombre esté solo», dijo el Espíritu de la Época. «Le quitaré esta ayuda idónea y la estableceré por sí misma». Entonces hizo caer sobre el hombre un profundo sueño y apartó a la mujer, instruyéndola en el modo en que deberían ser las cosas, para que, cuando el hombre despertara, se encontrara solo e innecesario.

Después Jesús y sus discípulos llegaron a las regiones de Judea más allá del Jordán, y nadie le llevó niños, porque no había ninguno que llevar.

Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lía, y el nombre de la menor, Raquel. Lía era tierna de ojos, pero Raquel era hermosa y de buen parecer. Pero a Jacob no le importó.

Y Jesús dijo: «El reino de los cielos puede compararse a cierto rey que celebró las bodas de su hijo, y envió a sus siervos a llamar a los invitados al banquete de bodas, pero no quisieron venir». Entonces Pedro dijo: «Señor, quizá ya tenían mejor vino en casa». Y todos estuvieron de acuerdo.

Mujeres, no obedezcáis a vuestros maridos y, si no siguen la Palabra, dejadlos. Porque así hicieron las mujeres poderosas de antaño, adornándose en el orgullo, como Jezabel, cuya hija eres.

Maridos, no améis a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla y purificarla. Ya están suficientemente santificadas y purificadas, y vosotros también.

Y no las améis como amáis vuestros propios cuerpos. Porque el cuerpo es todo lo que sois, y ningún hombre puede amar a otro como se ama a sí mismo. Por eso, el hombre dejará a su madre, o quizá a su padre, y se unirá a su mujer, y los dos serán dos cuerpos. Esto no es gran misterio.

Y Miriam y Aarón dijeron: «¿Ha hablado el Señor solamente por medio de Moisés? ¿No ha hablado también por medio de nosotros?». Ahora bien, Moisés era muy manso, más que todos los hombres sobre la faz de la tierra. Así que se sometió a Miriam y a Aarón, y luego a todo el pueblo en la asamblea. Y todo cuanto el Señor les había mandado por medio de Moisés, lo presentaron al pueblo para que lo aprobara o no; y todo cuanto aprobaron, eso mismo se convirtió en ley para el Señor, y lo que no aprobaron, el Señor lo olvidó.

Y ahora permanecen estas tres cosas: la autoconfianza, la ambición y la malicia; y la mayor de ellas es la malicia.

Y la serpiente dijo a la mujer: «No moriréis. Porque sabe Dios que el día en que comáis de este fruto se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal». Y cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, y él comió. Entonces se abrieron sus ojos y conocieron que estaban desnudos. Así que se amaron el uno al otro, y todo estuvo bien.

Y llamaron a Lot y le dijeron: «¿Dónde están los hombres que vinieron a ti esta noche? Sácalos para que los conozcamos». Pero Lot salió a ellos, cerrando la puerta tras de sí, y dijo: «Por favor, hermanos, no hagáis tal maldad. Son mis huéspedes. Mirad, tengo algunos siervos de buen parecer, y os los sacaré». Y Lot lo hizo, y todos quedaron complacidos, y el Señor sonrió sobre su ciudad.

Los fariseos se acercaron a Él para tentarlo y le dijeron: «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?». Y Jesús les dijo: «¿No habéis leído que Dios los hizo al principio ni varón ni mujer, sino como los ángeles? Por tanto, lo que Dios no ha unido, cualquiera de los dos puede separarlo». Pero sus discípulos le dijeron: «Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse». Y Jesús respondió: «Vosotros lo habéis dicho».

¡Oh, cuánto amo tu ley! La quebranto cada día.

Al que golpee a tu prójimo en la mejilla derecha, vuélvele también la mejilla izquierda de tu prójimo. Y si alguno lleva a tu prójimo a juicio por su túnica, dale también su manto. Y a quien obligue a tu prójimo a caminar una milla con él, entrégale al hombre por dos.

Di a tu hermano: «Déjame sacar la paja de tu ojo».

La ley del Señor es vieja y tullida; el testimonio del Señor es incierto.

Bienaventurados los fanfarrones, porque ellos conquistarán el mundo.

Y Jesús se acercó a ellos, diciendo: «Tengo poder en el cielo, pero ninguno en la tierra. Permaneced donde estáis y dejad que las naciones sigan su camino».

Ahora hay muchos nombres bajo el cielo por los cuales podemos ser salvados.

Cuando hayáis hecho algunas de las cosas que se os mandó hacer, decid: «Somos siervos provechosos, así que dadnos lo que hemos ganado».

Porque Eva fue formada primero, luego Adán. Y Adán fue engañado, pero la mujer no fue engañada, porque las mujeres no pueden ser engañadas. No obstante, él podrá salvarse, si le permite a ella dar a luz o no a su hijo, según le plazca hacerlo.

Y le dirán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento?». Y Él cambiará de parecer.

Y Jesús les dijo: «¿También vosotros queréis marcharos?». Entonces Pedro deliberó con los demás para decidir qué debían hacer.

Todo hombre puede servir a dos señores, amando a cada uno a su manera, porque Dios y el dinero son uno.

La falta de misericordia y la calumnia se han encontrado; la disolución y la discordia se han besado.

En el principio era el Ruido.

Sobre el Autor

Anthony Esolen es profesor, traductor y escritor. Entre sus libros se encuentran Out of the Ashes: Rebuilding American Culture, Nostalgia: Going Home in a Homeless World y, más recientemente, The Hundredfold: Songs for the Lord. Es Profesor Distinguido en Thales College. No deje de visitar su nuevo sitio web, Word and Song.

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