Inician los ejercicios espirituales de la Curia en la Capilla Paulina

Inician los ejercicios espirituales de la Curia en la Capilla Paulina

El 22 de febrero de 2026 comenzaron en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico los Ejercicios Espirituales de Cuaresma predicados ante el Papa León XIV y la Curia romana. Participan el Pontífice, los miembros del Colegio Cardenalicio y los jefes de dicasterio. El retiro se desarrolla en régimen de silencio y sin agenda de gobierno paralela.

La apertura tuvo lugar con la celebración de las Segundas Vísperas del I Domingo de Cuaresma, presididas por el cardenal protodiácono Dominique François Joseph Mamberti, prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica. La liturgia incluyó el tracto Qui habitat (Salmo 90/91), elemento fijo del rito romano en este domingo, que precede al Evangelio de las tentaciones de Cristo en el desierto.

El predicador y el contenido de la primera meditación

El Papa invitó personalmente al obispo Erik Varden, O.C.S.O., prelado de Trondheim, administrador apostólico de Tromsø y presidente de la Conferencia Episcopal Escandinava. Monje cisterciense, Varden es conocido por su sólida formación patrística y su marcada sensibilidad litúrgica. En celebraciones públicas ha mantenido gestos tradicionales como la unión del pulgar y el índice tras la consagración y ha celebrado el Novus Ordo en latín con especial cuidado ritual, como ocurrió en el Oratorio de Londres, subrayando continuidad y sobriedad.

Varden oficiando la Santa Misa

La primera meditación, titulada “Entrar en la Cuaresma”, se centró en el significado esencial del tiempo litúrgico. Varden afirmó que la Cuaresma obliga a confrontarse con lo necesario, desprendiéndose de lo accesorio, y que el combate espiritual no puede reducirse a reacción emocional ni a indignación pública. Señaló que cualquier instrumentalización del Evangelio o del lenguaje cristiano para fines ajenos debe ser corregida con enseñanza clara y demostración práctica de lo que es el auténtico combate espiritual.

Definió la paz cristiana no como promesa de vida fácil, sino como condición de una sociedad transformada, fundada en el don justo y valiente de sí mismo. Citó a san Juan Clímaco al recordar que la ira es obstáculo para la presencia del Espíritu. Subrayó que la liturgia del primer domingo de Cuaresma, con el tracto del Salmo 90, introduce a la escucha del Evangelio de las tentaciones y sitúa la lucha espiritual en clave evangélica.

Programa de la semana

El itinerario lleva por título “Iluminados por una gloria escondida: un camino cuaresmal”. Cada jornada, de lunes a viernes, sigue el mismo esquema: a las 9:00 Hora intermedia y meditación; a las 17:00 segunda meditación, seguida de adoración eucarística y Vísperas. El retiro se articula en torno a los sermones cuaresmales sobre el Salmo 90 de san Bernardo de Claraval, abordando libertad, verdad y esperanza como ejes de discipulado lúcido.

El lugar y su carga simbólica

La Capilla Paulina, edificada en el siglo XVI bajo Pablo III, alberga los frescos finales de Miguel Ángel —la Conversión de San Pablo y la Crucifixión de San Pedro— que enmarcan visualmente cualquier llamada a conversión y fidelidad. Es un espacio reservado, distinto de la Capilla Sixtina, utilizado para celebraciones papales de carácter más íntimo.

El escritor Malachi Martin afirmó que en la Capilla Paulina habría tenido lugar en los años 60 una “misa negra”. Esa acusación ha circulado durante décadas en determinados ambientes eclesiales y algunos residentes del Vaticano le atribuyen verosimilitud en conversaciones privadas. La persistencia de ese relato ha contribuido, en todo caso, a reforzar la percepción simbólica del lugar como escenario de combate espiritual real, no retórico.

Durante el pontificado de Benedicto XVI se llevó a cabo una restauración integral de la Capilla Paulina, culminada en 2009, que devolvió a los frescos su luminosidad original y supuso una reordenación del presbiterio, interpretada por diversos observadores como una restitución más clara del eje del altar. En ese contexto histórico y simbólico, la celebración de los Ejercicios Espirituales en este espacio subraya el carácter estrictamente espiritual del encuentro: conversión, silencio y lucha interior bajo las escenas de caída y martirio que dominan visualmente la capilla.

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