El arzobispo Georg Gänswein ha defendido la grabación de homilías privadas de Benedicto XVI que han sido publicadas recientemente en alemán por la editorial Herder bajo el título Der Herr hält unsere Hand. El volumen alemán apareció el 19 de enero de 2026 en esa lengua, mientras que la edición española —El Señor nos lleva de la mano, publicada por Encuentro— ya había sido lanzada en 2025.
En una entrevista concedida al medio Schwäbische, Gänswein explicó que pidió a las cuatro mujeres encargadas del cuidado doméstico de Benedicto XVI que grabaran las homilías cuando él predicara en el pequeño círculo del monasterio. “Las homilías no fueron grabadas en secreto, sino discretamente”, subrayó. Según su testimonio, su intención era conservar un patrimonio espiritual que algún día podría resultar valioso: “No tenía una intención maliciosa, sino una intención honesta que me llevó a tomar esta decisión”.
Benedicto XVI no fue informado
El actual nuncio apostólico en Lituania reconoció que no consultó previamente a Benedicto XVI sobre estas grabaciones. “¿Y por qué no? Muy sencillo: porque temía que, por modestia, dijera ‘no’, y entonces este tesoro nunca habría podido salir a la luz”, afirmó.
El libro reúne homilías pronunciadas tanto durante el pontificado como en los primeros años tras la renuncia, en un contexto estrictamente privado. Según Gänswein, estos textos permiten descubrir un rostro de Benedicto XVI que no siempre fue visible públicamente.
Más allá del “Rottweiler de Dios”
El arzobispo lamentó que la imagen pública del Papa emérito haya sido durante años “demasiado unilateral y distorsionada”. A su juicio, se insistió excesivamente en el teólogo brillante, en el prefecto doctrinal o en el Pontífice, olvidando “algo esencial: el predicador convencido y convincente del Evangelio”.
Frente a clichés como el del “cardenal blindado” o el “Rottweiler de Dios”, Gänswein defendió la coherencia teológica de Ratzinger a lo largo de toda su trayectoria: “No hay ruptura, hay una continuidad innegable tanto en su obra teológica como en su predicación eclesial”. Y describió la realidad de un hombre “humana y noblemente bueno, suave, inteligente y espiritualmente profundo”.
La fecha de la renuncia no fue casual
En la misma entrevista, Gänswein abordó también el anuncio de la renuncia de Benedicto XVI, hecho público el 11 de febrero de 2013. Según explicó, la fecha fue elegida deliberadamente. Ese día se conmemoran en Roma los Pactos de Letrán de 1929, que pusieron fin al conflicto entre el Papado y el Estado italiano y dieron origen al Estado de la Ciudad del Vaticano.
Además, el 11 de febrero se celebra una festividad mariana, y ese mismo día estaba previsto un consistorio convocado con meses de antelación. “Benedicto vio en ello el momento adecuado y el marco apropiado para anunciar su renuncia al ministerio”, señaló Gänswein. La dimisión se hizo efectiva el 28 de febrero de 2013, convirtiéndose en la primera renuncia papal desde la Edad Media.
Con la publicación de estas homilías, y en medio del debate sobre su grabación, vuelve a emerger la figura de un Papa que, más allá de controversias y etiquetas, quiso ante todo ser —según el testimonio de su colaborador más cercano— un predicador del Evangelio.