La colocación del brazo superior de la cruz de la torre de Jesucristo en la Sagrada Familia, 144 años después del inicio de la construcción del templo expiatorio diseñado por Antoni Gaudí, coincidió este 20 de febrero con la bendición de una nueva caravana humanitaria hacia Ucrania organizada por la Fundación del Convento de Santa Clara, liderada por la religiosa Lucía Caram.
El arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella, acudió para presidir la eucaristía y bendecir el 42º Corredor Humanitario. La culminación exterior de la torre central del templo se produjo en la misma jornada, aunque el acto de este jueves tuvo carácter estrictamente técnico. La bendición solemne de la nueva torre está prevista para el próximo 10 de junio, coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y con la visita del Papa León XIV a España.
La frase que marcó el cierre
En su intervención, el cardenal vinculó ambos acontecimientos afirmando:
“Coincide el arranque hacia Ucrania con la posición ya final del último brazo de la cruz de Jesucristo”.
A continuación, cerró su discurso vitoreando:
“¡Viva la Sagrada Familia, viva Ucrania, viva Cataluña, viva Barcelona!”