Dinero de los pobres y visitas a burdeles: Roma investiga al obispo caldeo de San Diego

Dinero de los pobres y visitas a burdeles: Roma investiga al obispo caldeo de San Diego

El obispo de la eparquía caldea, en San Diego (Estados Unidos), Emanuel Shaleta, está siendo investigado por presunta malversación de fondos y por acusaciones de conducta personal impropia, en un proceso que combina investigación civil en Estados Unidos y pesquisa canónica ordenada por el Vaticano.

Según ha informado The Pillar, las sospechas surgieron tras detectarse movimientos irregulares en las cuentas de la catedral caldea de San Pedro, en El Cajón (California), que en la práctica funciona también como centro administrativo de la eparquía.

Irregularidades financieras bajo revisión

El origen de la investigación fue el análisis de los ingresos procedentes del alquiler de un salón parroquial, cuyo arrendamiento ronda los 33.990 dólares mensuales. Miembros del consejo económico advirtieron que durante varios meses los pagos no provenían de la empresa arrendataria, sino de una cuenta interna destinada a ayudas caritativas.

La revisión posterior de los registros habría puesto de manifiesto un sistema de pagos en efectivo gestionados directamente por el obispo, con posteriores “reembolsos” a la parroquia realizados desde el fondo reservado para asistencia a los pobres. La documentación examinada por el medio estadounidense apunta a que al menos 427.000 dólares fueron manejados de este modo, aunque otras operaciones cuestionadas podrían elevar significativamente la cifra.

Entre las transacciones señaladas figuran también ingresos en efectivo vinculados a estipendios por misas perpetuas por difuntos, que habrían sido igualmente compensados con fondos caritativos.

El obispo habría sostenido que el dinero en efectivo fue destinado a obras benéficas en Estados Unidos y en el extranjero, si bien —según las informaciones publicadas— no se habrían presentado justificantes detallados que acrediten esas distribuciones ni una explicación clara del procedimiento seguido.

Investigación civil y actuación de Roma

Las presuntas irregularidades fueron comunicadas en 2025 tanto al nuncio apostólico en Estados Unidos como a las autoridades civiles del condado de San Diego. La investigación penal continúa abierta y contables forenses estarían examinando la documentación financiera para determinar si existen responsabilidades criminales.

Paralelamente, el Dicasterio para las Iglesias Orientales ordenó una investigación canónica, encargada al arzobispo de Los Ángeles, José Gómez. Según fuentes citadas por The Pillar, el obispo habría presentado su renuncia a petición de Roma, aunque esta aún no ha sido aceptada oficialmente.

La situación ha generado desconcierto entre sacerdotes y fieles caldeos, tanto en Estados Unidos como en Irak, ante la ausencia de una resolución definitiva.

Acusaciones personales y comportamiento impropio

El dossier remitido a la Santa Sede incluiría también denuncias sobre conductas personales consideradas impropias para un obispo. Entre ellas, visitas frecuentes a un establecimiento en Tijuana señalado en medios locales por actividades vinculadas a la prostitución. Un investigador privado, antiguo agente del FBI, afirmó haber documentado desplazamientos reiterados del obispo hacia ese lugar durante horas nocturnas.

El informe también recoge la existencia de una cuenta bancaria conjunta mantenida durante años con una mujer que fue secretaria parroquial en etapas anteriores del ministerio de Shaleta, así como una relación de cercanía personal que ha suscitado inquietud en miembros de la comunidad.

A ello se sumarían otros comportamientos considerados impropios, como la práctica de lectura de manos durante una peregrinación, una conducta que el Catecismo de la Iglesia Católica califica explícitamente como forma de adivinación incompatible con la fe cristiana.

Hasta el momento, el obispo no ha respondido públicamente a las acusaciones.

Tensiones en la jerarquía caldea

El caso ha puesto también de relieve tensiones internas dentro de la Iglesia caldea. Fuentes citadas por el medio estadounidense señalan que el patriarca caldeo, el cardenal Louis Sako, habría mostrado reservas ante las acusaciones y tratado de recabar apoyos para el obispo en Roma.

Algunas informaciones apuntan a que el patriarca habría considerado excesiva la reacción ante las presuntas irregularidades financieras y habría explorado la posibilidad de que Shaleta pudiera desempeñar otro cargo eclesial en caso de no continuar en San Diego.

No obstante, ni el patriarca ni el obispo han ofrecido hasta ahora explicaciones públicas detalladas.

Una comunidad pequeña ante un desafío mayor

La eparquía de San Diego es una de las dos circunscripciones caldeas en Estados Unidos. Abarca 19 estados del oeste del país y atiende a más de 70.000 fieles con alrededor de veinte sacerdotes. Forma parte de la Iglesia Católica Caldea, una Iglesia oriental sui iuris compuesta mayoritariamente por fieles de origen iraquí.

La gravedad de las acusaciones —tanto económicas como personales— y la intervención simultánea de autoridades civiles y vaticanas sitúan a la comunidad ante un momento decisivo. Más allá de las responsabilidades individuales que puedan determinarse, el caso vuelve a plantear cuestiones de fondo sobre transparencia, supervisión económica y responsabilidad episcopal en la vida de la Iglesia.

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