Fútbol y sotanas en Évron, el seminario más numeroso de Francia

Fútbol y sotanas en Évron, el seminario más numeroso de Francia

En la pequeña ciudad de Évron, en el departamento de Mayenne, el seminario de la Communauté Saint-Martin se ha convertido en uno de los lugares más observados del panorama eclesial francés. Un reportaje reciente, construido con un tono ligero —torneo de fútbol, retos con el balón, preguntas improvisadas de catequesis— termina mostrando algo más profundo: cómo se forma hoy una generación de futuros sacerdotes en un país donde el catolicismo institucional arrastra una crisis severa de credibilidad y vocaciones.

Entre bromas sobre equipos, tiros al larguero y un portero descrito como “monumental”, tres seminaristas —Antonios, Augustin y Constantin— exponen sin retórica académica los motivos de su vocación. Uno habla de un “enamoramiento”, pero no de una persona sino de Dios; otro sitúa su llamada en una experiencia intensa del amor de Cristo a los 17 y 19 años, hasta las lágrimas; un tercero recuerda una comunión durante una Jornada Mundial de la Juventud como punto de inflexión, ligada después a una creciente atracción por la adoración eucarística. En los tres relatos aparece una constante: no presentan su decisión como fuga del mundo, sino como elección positiva de pertenencia y disponibilidad.

Una vida estructurada en torno a la oración y el estudio

La vida cotidiana en Saint-Martin está organizada con precisión. El día comienza temprano con oración, seguida de un largo bloque de oración mental en silencio con meditación bíblica. La liturgia de las horas se canta en común, con uso estable del canto gregoriano. El plan de estudios combina filosofía y teología en un itinerario clásico de formación sacerdotal, al que se añaden actividades apostólicas —catequesis, visitas a enfermos— y formación humana específica, desde teatro para aprender a hablar en público hasta práctica deportiva regular. El silencio nocturno no es un detalle estético, sino una disciplina considerada necesaria para sostener la vida interior.

La pedagogía del hábito y la visibilidad sacerdotal

Uno de los rasgos más visibles es la progresión en el uso del hábito. Al ingresar, los seminaristas visten traje y corbata, en parte para eliminar comparaciones y en parte como entrenamiento de constancia. La sotana se introduce por etapas: primero reservada a momentos de oración y a partir de ciertos cursos; después de uso ordinario dentro del seminario; finalmente también en visitas familiares. La justifican como signo misionero en una sociedad secularizada y como recordatorio permanente de identidad y coherencia. Subrayan que la primera vez que se usa no es en un acto solemne, sino sirviendo en el comedor, como símbolo de servicio.

Celibato y renuncias asumidas

Cuando se aborda el celibato, no eluden la cuestión. Lo describen como un proceso de maduración hasta convertirse en elección real y consciente, no mera imposición jurídica. Lo vinculan al anuncio del Reino y al testimonio de que el amor humano no agota la vocación del hombre. Reconocen su dificultad práctica, junto con otras renuncias menos visibles: la distancia respecto a familia y amistades, y la transformación de la propia autoimagen.

La crisis de abusos y la formación humana

El punto más delicado es la crisis de abusos. Admiten que cargan con un legado que no han elegido y que existe el temor de ser asociados automáticamente a esos crímenes. La respuesta que exponen no es defensiva, sino formativa: insisten en la centralidad de la madurez humana y mencionan como parte normal del proceso el acompañamiento psicológico. La lógica es preventiva y realista: conocerse, identificar fragilidades y evitar cualquier forma de doble vida. En un contexto de desconfianza pública, sostienen que la única respuesta creíble es la transparencia y el servicio.

Datos y perfil de la Communauté Saint-Martin

Fundada en 1976 por el padre Jean-François Guérin y erigida canónicamente en 2000, la Communauté Saint-Martin es una asociación clerical de derecho pontificio que forma sacerdotes diocesanos en común antes de enviarlos a servir en parroquias confiadas a la comunidad. Según cifras publicadas por la propia comunidad en los últimos años, cuenta con más de 180 sacerdotes y diáconos, alrededor de un centenar de seminaristas y presencia en más de 25 diócesis francesas, además de misiones en África.

En determinados cursos recientes ha concentrado uno de los mayores números de seminaristas en formación en Francia, en un país donde el total de ordenaciones anuales suele rondar el centenar para todas las diócesis. Su perfil se identifica como tradicional en lo litúrgico y disciplinar, aunque celebra según el rito romano ordinario. El uso estable del latín en partes de la liturgia, el canto gregoriano, la sotana como vestimenta ordinaria interna y una fuerte vida comunitaria marcan un contraste con modelos formativos más descentralizados adoptados en décadas pasadas.

En un país donde la práctica dominical es minoritaria y la confianza en el clero ha sufrido un deterioro profundo, el caso de Évron muestra una estrategia definida: reforzar identidad, disciplina y formación integral como respuesta a la crisis.

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