El obispo de Málaga, José Antonio Satué, ha abordado en una entrevista concedida a Málaga Hoy algunas de las cuestiones más sensibles del debate eclesial actual: la homosexualidad, el matrimonio y el papel de la mujer en la Iglesia.
El prelado afirma con claridad que “ser homosexual no es pecado” y sostiene que en la Iglesia se ha tomado “mayor conciencia de que, a una persona por ser homosexual no se le puede discriminar, ni podemos poner más sufrimiento en historias que desgraciadamente han tenido mucho sufrimiento”.
«Ser homosexual no es pecado. Efectivamente, no lo es. Y en ese sentido, la aportación del Papa Francisco ha sido maravillosa, porque nos ha hecho caer en la cuenta de una cosa que es muy importante, y es que el Evangelio, la vida de fe, no es para los que se consideran santos, no es para aquellos que están cumpliendo desde fuera todas las normas, sino que es para todos. Creo que hemos tomado mayor conciencia de que, a una persona por ser homosexual no se le puede discriminar, ni podemos poner más sufrimiento en historias que desgraciadamente han tenido mucho sufrimiento».
Matrimonio y bendiciones
Al ser preguntado por la posibilidad de que se celebren matrimonios entre personas del mismo sexo en la Iglesia, Satué responde que “nunca habrá un matrimonio de personas del mismo sexo”, ya que el matrimonio, desde la perspectiva católica, es entre hombre y mujer. “Matrimonio para nosotros siempre será, creo, hombre y mujer”, señala.
Sin embargo, en su opinión “la bendición de personas que tienen un proyecto de pareja del mismo sexo es un paso adelante” y añade que “tendremos que buscar la manera de encajar mejor en nuestra práctica esta realidad que es innegable”.
«Yo creo que nunca habrá un matrimonio de personas del mismo sexo, porque el matrimonio para nosotros es entre hombre y mujer. Pero, bueno, la bendición de personas que tienen un proyecto de pareja del mismo sexo sí que, bajo mi punto de vista, es un paso adelante. Es decir, matrimonio para nosotros siempre será, creo, hombre y mujer, pero ciertamente, tendremos que buscar la manera de encajar mejor en nuestra práctica esta realidad que es innegable».
La mujer en la Iglesia
En relación con el papel de la mujer, el obispo reconoce que la ordenación femenina “es una puerta que hoy por hoy está cerrada” y que no es una posibilidad cercana. No obstante, apunta a un reto previo que considera urgente:
«Creo que tenemos un desafío anterior, y es que las mujeres participen en todo aquello que es posible que puedan participar, y que todavía no participan, o no suficientemente. Todavía es noticia que una mujer sea jefe de un Dicasterio, hay una. Eso se tiene que naturalizar. En nuestras diócesis tiene que haber más mujeres en ámbitos de responsabilidad».
La entrevista, que abarca también cuestiones como vivienda, migración, la Semana Santa malagueña, la secularización o los abusos en el seno de la Iglesia, deja así una panorámica amplia de la visión pastoral de Satué en la diócesis de Málaga.