La Iglesia en España abrirá oficialmente el próximo 20 de febrero el proceso de canonización del padre Ángel Ayala, sacerdote jesuita y fundador de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). El acto marcará el inicio formal de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad de una figura clave en la articulación del laicado católico en la España contemporánea.
Contexto histórico y dificultades
La trayectoria del padre Ayala se desarrolló en un periodo de profundas tensiones políticas y religiosas en España. Durante la Segunda República, la Compañía de Jesús fue disuelta por el Gobierno, lo que obligó a sus miembros a reorganizarse en circunstancias adversas.
En los meses previos a la Guerra Civil y durante el conflicto, Ayala tuvo que ocultarse para evitar represalias. A pesar de esas dificultades, continuó ejerciendo funciones de gobierno interno dentro de la Compañía y mantuvo su labor formativa en la medida de lo posible.
Un perfil de gobierno y magisterio escrito
A lo largo de más de tres décadas fue superior de distintas comunidades jesuitas y dejó una amplia producción escrita centrada en la educación, la libertad y la formación de minorías cristianas comprometidas con la transformación social.
Nacido en Ciudad Real en 1867, ingresó en la Compañía de Jesús tras cursar estudios de Derecho y Filosofía y Letras, y fue ordenado sacerdote en 1903. Falleció en Madrid el 20 de febrero de 1960. Sus restos reposan actualmente en la capilla del Colegio Mayor de San Pablo, junto a la sede central de la ACdP.
Un proyecto centrado en la formación de laicos
Más allá de los datos biográficos, el rasgo que definió la acción del padre Ayala fue su apuesta decidida por la formación intelectual y espiritual de los laicos. Convencido de que la presencia cristiana en la vida pública debía apoyarse en personas sólidamente formadas, promovió a comienzos del siglo XX un modelo de apostolado que buscaba influir en la cultura, la educación y el debate social.
En 1908 reunió en Madrid a un grupo de jóvenes universitarios para discernir nuevas formas de compromiso cristiano. De aquella iniciativa surgiría la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, germen de la actual ACdP, que desempeñaría un papel relevante en el ámbito educativo y mediático durante décadas.
Entre las obras vinculadas a ese impulso se encuentran el Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI) y el diario El Debate, que se convirtió en una referencia del pensamiento católico en la primera mitad del siglo XX.
Con este paso comienza el procedimiento eclesial que examina la trayectoria espiritual y apostólica del candidato, primera fase antes de un eventual reconocimiento de heroicidad de virtudes.