El sacerdote argentino Javier Olivera Ravasi, junto a un grupo de fieles, celebró el domingo 15 de febrero la Santa Misa frente a la clínica central de Planned Parenthood en San Francisco —diócesis a la que pertenece actualmente Olivera—, en una iniciativa de carácter apostólico y de oración pública. Según ha relatado el propio sacerdote en el portal Que no te la cuenten, se trató de una “misa de campaña” ofrecida en la vía pública, bajo la lluvia y el frío, como gesto de testimonio y reparación.
La celebración tuvo lugar tras una jornada ordinaria de ministerio parroquial, en la que el sacerdote había celebrado previamente cuatro misas y atendido confesiones. A continuación, junto a un pequeño grupo de familias, se trasladó hasta las inmediaciones de la clínica para celebrar el Santo Sacrificio de la Misa y rezar por las personas implicadas en la realidad del aborto.
En una iniciativa se enmarca en el contexto previo al inicio de la Cuaresma, como invitación a una vivencia más intensa de la fe y a un compromiso renovado con la defensa de la vida.
Oración por la conversión y la vida
Durante la homilía, cuyo texto original fue pronunciado en inglés y posteriormente difundido en español, el sacerdote explicó los motivos de la celebración en ese lugar concreto. En primer lugar, señaló la intención de rezar por la conversión de quienes trabajan en estos centros, pidiendo que Dios ilumine sus conciencias.
En segundo término, destacó el carácter reparador de la iniciativa, ofreciendo la Misa como acto de expiación por el aborto. Finalmente, subrayó la dimensión testimonial del gesto, recordando el llamado evangélico a dar testimonio de la fe “a tiempo y a destiempo”, citando a san Pablo.
Testimonio público de fe
Olivera animó a vivir un cristianismo activo y comprometido, señalando que la misión no solo beneficia a quienes reciben el anuncio, sino también a quienes lo realizan. En su predicación, recordó que el apostolado implica a veces incomprensión o rechazo, pero que forma parte del seguimiento de Cristo.
La celebración se desarrolló con la participación de varias familias que acudieron expresamente para rezar ante la clínica. Según relata el propio sacerdote, el objetivo principal fue pedir por las madres que atraviesan situaciones difíciles y por todos los implicados en esta realidad.
Dejamos a continuación el sermón completo, publicado por el padre Olivera en su blog:
Queridos hermanos:
Hoy nos reunimos aquí una vez más para llevar adelante este apostolado, como católicos que somos, viviendo activamente nuestra Fe.
Y lo hacemos, como dice San Pablo, “a tiempo y a destiempo”, sin importar si llueve o hace frío, si las circunstancias son favorables o adversas. Porque Nuestro Señor fue el primero en darnos el ejemplo, amándonos incluso cuando éramos indignos.
¿Y por qué la Misa aquí, en la calle? Ante todo, para rezar por la conversión de quienes trabajan en estos lugares; para que Dios toque un día sus mentes y voluntades, y puedan comprender que, aun si no lo advierten, están quitando la vida de un inocente.
En segundo lugar, para pedir perdón y hacer reparación por este crimen del aborto, un crimen que en muchos lugares ni siquiera es reconocido como tal.
Pero sobre todo y en tercer lugar, como dije al comienzo, porque es deber de todo católico, deber de todo cristiano, dar testimonio de la Fe, procurando que nuestra palabra sea “sí… sí; no… no”, como leemos en el Evangelio de hoy.
Muchas veces pensamos que cuando hacemos el bien, cuando realizamos una obra apostólica, el primer beneficiario es quien recibe la Palabra de Dios, quien recibe limosna, quien recibe a un misionero. Pero no… ¡el primer beneficiario de la misión es el misionero! Somos los primeros en recibir gracias cuando nos exponemos a predicar a Cristo, porque mediante la misión, mediante el apostolado, tenemos la oportunidad de ser humillados, calumniados, despreciados e incluso, a veces, ¡hasta aceptados! Porque es en el fuego donde se purifica el oro; y eso es el apostolado católico.
Por eso hoy, además de rezar por la conversión de estas personas, recemos también por nuestra propia conversión; pidamos que esta Cuaresma, que está por comenzar, nos permita dar siempre testimonio de Cristo, a tiempo y a destiempo, para así vivir un catolicismo militante (y no “vegetante”) que brille ante los hombres y, de este modo, glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
P. Javier Olivera Ravasi, SE
San Francisco, Planned Parenthood, 15 de Febrero de 2026
