El monje benedictino de Montserrat, en Cataluña, y hasta ahora exarca apostólico de los católicos de rito bizantino en Grecia, monseñor Manel Nin i Güell, ha afirmado que “España no solo se ha secularizado mucho sino que se ha descristianizado” en las últimas décadas. Lo ha señalado en una entrevista concedida al diario ABC, tras su nombramiento por el Papa León XIV como abad del monasterio de Santa María de Grottaferrata, situado en la localidad homónima a unos veinte kilómetros al sureste de Roma.
La descristianización como raíz de la crisis vocacional
En la entrevista, Nin vincula el descenso de vocaciones religiosas en España a un proceso social y cultural más profundo que la mera secularización. A su juicio, el problema no radica en el celibato sacerdotal, sino en la transformación religiosa del país durante los últimos treinta o cuarenta años.
El nuevo abad sostiene que la disminución de familias cristianas practicantes ha afectado directamente a la transmisión de la fe, lo que repercute en la falta de nuevas vocaciones. En su análisis, el fenómeno no se limita a una menor práctica religiosa, sino a una pérdida más amplia de referencias cristianas en la vida pública y privada.
De Montserrat y Grecia a las puertas de Roma
Manel Nin ingresó hace cincuenta años en la abadía de Montserrat, el histórico monasterio benedictino situado en la montaña del mismo nombre, en la provincia de Barcelona, uno de los principales centros espirituales de Cataluña y lugar de gran significado religioso y cultural en España.
Tras una larga etapa en Roma, donde fue rector del Pontificio Colegio Griego —institución dedicada a la formación de seminaristas orientales católicos—, fue nombrado en 2016 exarca apostólico para los católicos de rito bizantino en Grecia, con sede en Atenas. Desde allí trabajó en un contexto marcado por la minoría católica y el diálogo con la Iglesia ortodoxa griega.
Ahora asume la responsabilidad de Grottaferrata, una abadía fundada en el año 1004 por san Nilo de Rossano, antes del cisma entre Oriente y Occidente. El monasterio pertenece a la tradición bizantina y celebra su liturgia en griego y en italiano, manteniendo una identidad oriental en plena comunión con la Santa Sede. Está directamente sujeto al Vaticano y constituye una singular presencia del cristianismo oriental en el entorno romano.
Renovar una abadía milenaria
León XIV ha encomendado a Nin impulsar la renovación de la comunidad monástica, que actualmente cuenta con cinco monjes. Grottaferrata es conocida por su biblioteca histórica, su tradición editorial y su labor de restauración de manuscritos, considerada una de las más importantes de Italia.
El nuevo abad ha recordado que León XIII describió el monasterio como “una piedra preciosa engarzada en la tiara pontificia”, una imagen que ahora aspira a recuperar mediante el fortalecimiento de la vida comunitaria y la revitalización espiritual y cultural de la abadía.