La reciente audiencia privada concedida por el Papa León XIV al arzobispo de Pamplona, Mons. Florencio Roselló, el pasado lunes 9 de febrero, ha reactivado las especulaciones sobre su posible traslado a la archidiócesis de Barcelona. La información del portal Germinans Germinabit, que interpreta el encuentro como un movimiento relevante en el proceso sucesorio del cardenal Juan José Omella.
Roselló se desplazó a Roma el pasado domingo y fue recibido en audiencia privada al día siguiente, sin que haya trascendido oficialmente el motivo de la visita. Aunque el Papa mantiene encuentros regulares con numerosos obispos, no todas las audiencias privadas pasan desapercibidas en contextos de posible relevo episcopal.
Una candidatura que gana peso
El nombre de Roselló circula desde hace meses como posible sucesor de Omella en Barcelona. De acuerdo con Germinans, el actual cardenal habría mostrado simpatía por el perfil del arzobispo de Pamplona, lo que añadiría un elemento adicional a la interpretación del reciente encuentro en el Vaticano.
Hasta ahora, algunos observadores consideraban improbable el traslado, dado el breve tiempo de Roselló al frente de la archidiócesis navarra. Su nombramiento en Pamplona se produjo en enero de 2024, por lo que un eventual traslado a Barcelona supondría un paso particularmente rápido dentro de los usos habituales.
No obstante, precedentes recientes en otras diócesis europeas muestran que los tiempos de permanencia episcopal pueden ser más breves de lo acostumbrado cuando concurren determinadas circunstancias.
Vínculos con Cataluña
Aunque nació en Alcorisa (Teruel), Roselló mantiene una trayectoria pastoral estrechamente vinculada a Cataluña. Ingresó joven en el seminario menor de los Mercedarios en Reus y desarrolló buena parte de su ministerio en Barcelona antes de asumir responsabilidades en otras diócesis. Según recuerdan fuentes conocedoras del proceso, entiende perfectamente el catalán y no tendría dificultad en desenvolverse en ese contexto.
Este aspecto podría ser considerado relevante en una sede como Barcelona, donde la dimensión cultural y lingüística tiene un peso específico.
Un relevo enmarcado en un momento clave
El eventual nombramiento coincidiría con la preparación de la visita del Papa a Barcelona con motivo del centenario de Antoni Gaudí, así como con la cercanía de la edad de jubilación del cardenal Omella.
En los últimos meses, algunas decisiones adoptadas en la archidiócesis han sido interpretadas por ciertos sectores como señales de una transición próxima, aunque oficialmente no se ha anunciado ningún cambio.
Interpretaciones y cautela
Más allá de las conjeturas, no existe confirmación oficial sobre la sucesión en Barcelona. Como es habitual en estos procesos, el discernimiento final corresponde exclusivamente al Santo Padre.
En caso de producirse el nombramiento, algunos analistas apuntan que consolidaría una línea episcopal determinada en Cataluña, marcada por perfiles religiosos y por posiciones pastorales que han mostrado apoyo a determinadas políticas sociales impulsadas en los últimos años.
Por ahora, la audiencia privada con el Papa añade un elemento más a un proceso que, hasta que no se produzca un anuncio oficial, permanece en el terreno de las hipótesis.