El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, exhortó ayer, 9 de febrero, a los sacerdotes de la diócesis a reforzar la comunión y la fraternidad presbiteral ante la polarización social y eclesial, durante la Misa celebrada en el marco de la Asamblea Presbiteral Convivium, según informa la Archidiócesis de Madrid.
En su homilía, pronunciada en la catedral diocesana, el cardenal subrayó que la pregunta evangélica “¿Cuántos panes tenéis?” sigue interpelando hoy a la Iglesia y, de modo particular, a los presbíteros. Una pregunta que, afirmó, invita a no perder de vista “a la multitud que tenemos delante, con hambre y sed de sentido”, más allá de las parroquias o encargos concretos.
La Eucaristía, centro de la fraternidad sacerdotal
Cobo destacó que la Asamblea Presbiteral encuentra su sentido pleno en la Eucaristía, a la que definió como “culmen y fuente de la energía que hace posible que seamos una Asamblea y una fraternidad sacerdotal”. En este contexto, recordó que “la Eucaristía edifica la Iglesia y es la que genera el vínculo de comunión” entre los sacerdotes.
Insistió en que la misión del presbítero no nace de una iniciativa propia, sino de la acción previa de Dios: “La iniciativa es siempre del Señor, que ya está obrando y nos precede con su gracia”, afirmó, señalando que la Asamblea es al mismo tiempo respuesta a una llamada y una “provocación profética para el tiempo que vivimos”.
Advertencia frente a la polarización y los relatos divisivos
Durante la homilía, Cobo alertó de que una de las “oscuridades” del momento actual es la polarización, “que también se cuela en nuestra Iglesia y que a veces quiere convertirnos en rivales o competidores”. A su juicio, cuando la fe queda relegada y se imponen ideologías, recelos o maneras particulares de ver las cosas, se debilita la comunión eclesial.
Asimismo, advirtió contra “relatos que nos quieren imponer una percepción distorsionada de lo que es la Iglesia”, subrayando que esos discursos “no vienen de Dios porque dividen” y no ayudan a una mirada evangélica ni sobre la Iglesia ni sobre el mundo.
Respuesta común ante un mundo herido
En otro momento de su intervención, el arzobispo de Madrid reconoció que, ante una humanidad “herida y apremiada de paz y de sentido”, los sacerdotes pueden sentirse desbordados o desanimados. Sin embargo, recordó que la llamada de Cristo sigue siendo clara: “Dadles vosotros de comer”, una invitación a no ceder a la comodidad ni a la pérdida de esperanza.
Y concluyó animando a los presbíteros a vivir su ministerio desde la fraternidad y el cuidado mutuo, recordando que “no somos un equipo de técnicos, sino una comunidad de fe convocada por el amor de Dios”, y que solo desde esa comunión es posible ofrecer una respuesta fiel a los desafíos pastorales actuales.