Fallece Mons. Antonio Arregui, conocido como «el obispo español que se hizo ecuatoriano»

Fallece Mons. Antonio Arregui, conocido como «el obispo español que se hizo ecuatoriano»

El arzobispo emérito de Guayaquil, Mons. Antonio Arregui Yarza, falleció el 5 de febrero a los 86 años, tras una larga vida sacerdotal y episcopal desarrollada casi íntegramente en Ecuador, país al que llegó siendo joven y en el que ejerció su ministerio durante más de seis décadas, según informó ACI Prensa.

De origen español, Mons. Arregui fue conocido como “el obispo que se hizo ecuatoriano”, una expresión que resume su prolongada entrega pastoral y su identificación con la Iglesia local, especialmente en la Arquidiócesis de Guayaquil, que gobernó entre 2003 y 2015.

La Misa de exequias fue celebrada el sábado 7 de febrero y fue presidida por el cardenal Luis Cabrera Herrera, actual arzobispo de Guayaquil. Tras la celebración, los restos mortales del prelado fueron sepultados en la cripta de los arzobispos de la catedral metropolitana.

Un ministerio marcado por la presencia pastoral

La Arquidiócesis de Guayaquil recordó a Mons. Arregui como un pastor cercano, presente en parroquias, celebraciones sacramentales y medios de comunicación, particularmente a través de la transmisión televisiva dominical de la Santa Misa. Muchos fieles lo identifican como el obispo que los confirmó en la fe o visitó sus comunidades.

Durante su episcopado impulsó diversas iniciativas pastorales y sociales, así como la construcción y promoción de iglesias y santuarios que continúan siendo puntos de referencia para la vida eclesial de la ciudad.

De Oñate a Guayaquil

Antonio Arregui Yarza nació el 13 de junio de 1939 en Oñate, en el País Vasco. A los 18 años conoció el Opus Dei, institución a la que perteneció durante toda su vida. Fue ordenado sacerdote en 1964 y, con apenas 25 años, fue destinado a Ecuador, donde desarrolló su ministerio sacerdotal desde los primeros años.

Participó activamente en la evangelización a través de la Radio Católica Nacional y colaboró en la organización de la visita de San Juan Pablo II al país. En 1986 obtuvo la nacionalidad ecuatoriana.

Fue nombrado obispo auxiliar de Quito en 1990, posteriormente obispo de Ibarra y, en 2003, arzobispo de Guayaquil.

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