El obispo de Passau (Alemana), monseñor Stefan Oster, ha manifestado públicamente su rechazo a aplicar en su diócesis las principales resoluciones del Camino Sinodal alemán, así como al sistema de seguimiento previsto para evaluar su implementación en las diócesis.
Críticas a la implementación de las decisiones sinodales
En una entrada publicada esta semana en su blog personal, el prelado sostiene que la aplicación de las reformas aprobadas en el proceso sinodal aceleraría los procesos de disolución interna de la Iglesia en Alemania. Por este motivo, afirma que no puede ni quiere secundar “reivindicaciones de reforma esenciales” ya aprobadas por el Camino Sinodal.
Oster reconoce que toma en serio las inquietudes expresadas por muchas mujeres y personas con atracción hacia el mismo sexo, pero considera que las respuestas propuestas —como las bendiciones de uniones no conformes con la doctrina de la Iglesia o la introducción de un diaconado femenino no sacramental— no abordan adecuadamente las cuestiones de fondo desde un punto de vista teológico.
Objeciones doctrinales y antropológicas
Según el obispo, estas propuestas parten de una comprensión insuficiente de la antropología cristiana y de la relación entre Dios y la creación. Además, advierte de que podrían generar nuevas heridas y experiencias de exclusión, en lugar de ofrecer una respuesta verdaderamente integradora.
Especialmente crítico se muestra con el llamado “monitoring” o sistema de control para verificar la aplicación de las decisiones sinodales en las diócesis. A su juicio, dicho mecanismo presupone ya una nueva moral sexual y una nueva antropología, así como la expectativa de un cambio doctrinal bajo el pontificado del papa León XIV.
Fidelidad al magisterio y a las promesas sacerdotales
Monseñor Oster afirma que no espera cambios en la doctrina de la Iglesia y que está convencido del valor y la vigencia de la enseñanza actual. En este contexto, recuerda que como diácono, sacerdote y obispo ha prometido solemnemente custodiar y anunciar la doctrina de la Iglesia, compromiso que considera incompatible con la mayoría de las exigencias planteadas en el marco del seguimiento del Camino Sinodal.
Desde esta perspectiva, advierte de que la aplicación de dichas exigencias profundizaría las divisiones internas en la Iglesia, especialmente respecto a los fieles que permanecen vinculados a la fe transmitida por la tradición.
Riesgo de una mayor polarización eclesial
El obispo de Passau alerta de que, en este proceso, la llamada “corriente central” dentro de la Iglesia se desplaza cada vez más hacia posiciones progresistas, mientras que los fieles que desean vivir de los sacramentos y permanecer en la enseñanza tradicional son presentados como extremos marginales. A su juicio, esta dinámica resulta profundamente perjudicial para la comunión eclesial.
También expresa reservas ante la prevista Conferencia Sinodal, al considerar que muchos católicos orientados por el magisterio volverán a sentirse insuficientemente representados. En este contexto, advierte de un proceso de “autos secularización” creciente dentro de la Iglesia en Alemania.
Crítica de fondo al Camino Sinodal
En su análisis, monseñor Oster sostiene que el Camino Sinodal ha estado orientado desde sus inicios a modificar la doctrina sobre el ser humano y el sacerdocio, a imponer determinadas posiciones frente a sectores fieles al magisterio y no a fomentar una auténtica conversión misionera.
Considera que el énfasis en la reducción del poder clerical ha ido acompañado en muchos casos de un cuestionamiento del carácter sacramental del sacerdocio, y advierte del riesgo de sustituir una forma de clericalismo por otra, ejercida ahora mediante estructuras de control sobre obispos y sacerdotes.
Llamamiento a una renovación espiritual
Frente a estas dinámicas, el obispo de Passau señala signos de renovación eclesial fuera del Camino Sinodal, especialmente entre jóvenes que buscan profundidad espiritual, vida sacramental y belleza litúrgica. Según afirma, estos fieles no suelen sentirse interpelados por las temáticas sinodales dominantes.
Como ejemplo positivo, menciona los encuentros de conversación espiritual promovidos en Roma durante el pontificado de Francisco, caracterizados por un clima de discernimiento y alejados de la lógica política o parlamentaria. En su opinión, el futuro de la Iglesia no pasa por redistribuciones de poder, sino por una auténtica renovación espiritual y una conversión interior.