Laura Fernández: Costa Rica elige a una presidenta provida y profamilia

Laura Fernández: Costa Rica elige a una presidenta provida y profamilia

Costa Rica eligió el pasado 1 de febrero a Laura Fernández Delgado como nueva presidenta de la República, tras imponerse con claridad en las elecciones generales y alcanzar la victoria en primera vuelta. La candidata del Partido Pueblo Soberano superó el umbral necesario para evitar una segunda ronda electoral, según los datos preliminares del Tribunal Supremo de Elecciones, consolidando así la continuidad del proyecto político iniciado por el actual presidente Rodrigo Chaves.

Con este resultado, Fernández se convierte en la segunda mujer en acceder a la presidencia costarricense y asumirá el cargo el próximo 8 de mayo.

Continuidad política y experiencia en el Ejecutivo

Laura Fernández, politóloga de formación, formó parte del núcleo duro del Ejecutivo saliente, desempeñándose como ministra de la Presidencia y anteriormente como ministra de Planificación Nacional. Durante la campaña, subrayó de forma reiterada su intención de dar continuidad a las políticas impulsadas por Rodrigo Chaves, presentándose como garante de estabilidad y de profundización de las reformas emprendidas en los últimos años.

En sus primeras declaraciones tras conocerse los resultados, la presidenta electa afirmó que los costarricenses habían optado por “la continuidad del cambio”, una expresión que sintetiza el mensaje central de su campaña: mantener el rumbo político frente a lo que calificó como intentos de regresar a modelos anteriores marcados por el inmovilismo y la debilidad institucional.

Vida, familia y libertad como ejes del discurso

Uno de los elementos más destacados del discurso público de Fernández ha sido su insistencia en la defensa de la vida, la familia y la libertad como pilares de su proyecto político. En sus intervenciones tras la victoria electoral, la presidenta electa se definió como una defensora de estos principios, enmarcándolos dentro de una concepción amplia de la democracia y del respeto a la dignidad de la persona.

Este énfasis ha sido especialmente significativo en un contexto regional donde los debates sobre la vida humana, la familia y la identidad cultural ocupan un lugar creciente en la agenda política. Sin convertir estos temas en consignas ideológicas, Fernández los ha integrado como parte de una visión más amplia de orden social, cohesión nacional y responsabilidad del Estado.

Seguridad y lucha contra el crimen organizado

La seguridad fue otro de los ejes centrales de la campaña electoral. En un país que tradicionalmente había sido percibido como uno de los más estables de Centroamérica, el aumento del crimen organizado y de la violencia vinculada al narcotráfico ha generado una creciente preocupación social.

Fernández capitalizó este malestar proponiendo una línea de firmeza frente al crimen y reforzando el mensaje de continuidad con las políticas de seguridad impulsadas por el gobierno de Chaves. Su victoria ha sido interpretada por analistas como un respaldo ciudadano a una agenda que prioriza el orden público, el fortalecimiento del Estado de derecho y la reforma del sistema de justicia.

El mensaje de la Conferencia Episcopal de Costa Rica

Tras la victoria electoral de Laura Fernández, la Conferencia Episcopal de Costa Rica hizo público un comunicado oficial en el que expresó su felicitación a la presidenta electa y a los diputados elegidos, subrayando el carácter democrático del proceso y la responsabilidad que asumen quienes han recibido el mandato popular. En el texto, los obispos destacaron que el nuevo gobierno inicia una tarea exigente orientada a servir a toda la nación, promover el diálogo, sanar divisiones y buscar el bien común.

El mensaje episcopal, fechado el 2 de febrero de 2026, enmarca este nuevo ciclo político en una clave espiritual, recordando que “si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los constructores”, y reafirma el compromiso de la Iglesia de acompañar con la oración a las nuevas autoridades. Asimismo, los prelados piden a Dios que conceda a la presidenta electa sabiduría, prudencia y fortaleza, para que sus decisiones estén orientadas a la justicia, la paz y la dignidad de todas las personas, con especial atención a los más vulnerables.

Un nuevo escenario político e institucional

En el ámbito legislativo, el Partido Pueblo Soberano logró una representación relevante en la Asamblea Legislativa, aunque sin alcanzar una mayoría suficiente para impulsar reformas de calado sin acuerdos con otras fuerzas políticas. Este escenario obligará a la futura presidenta a buscar consensos parlamentarios para avanzar en su programa, especialmente en materia de reformas estructurales.

La elección de Laura Fernández se produce en un contexto más amplio que trasciende la política nacional costarricense y remite a una cuestión de fondo: la necesidad de dirigentes que no oculten su fe ni renuncien a traducirla en criterios de gobierno. En un tiempo marcado por el relativismo moral y la disociación entre vida pública y convicciones personales, la presencia de políticos que reivindican la vida, la familia y la dignidad de la persona humana como principios no negociables vuelve a situar en el centro el papel de los católicos en la vida pública. No se trata de confundir fe y poder, sino de recordar que la política, cuando es auténtica, debe estar al servicio del bien común y no al margen de la verdad sobre el hombre.

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