La Santa Sede ha inscrito oficialmente la celebración de san John Henry Newman, presbítero y Doctor de la Iglesia, en el Calendario Romano General, fijando su memoria libre el 9 de octubre. La decisión, tomada por el Papa León XIV tras su reciente proclamación como Doctor de la Iglesia universal, ha sido formalizada mediante un decreto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
El decreto, fechado el 9 de noviembre de 2025, fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán, dispone que esta nueva memoria sea incorporada a todos los calendarios y libros litúrgicos para la celebración de la Misa y la Liturgia de las Horas, utilizando los textos oficiales promulgados por la Santa Sede y que deberán ser traducidos y aprobados por las Conferencias Episcopales.
Proclamado Doctor de la Iglesia por León XIV
La inscripción en el Calendario Romano General se produce tras la solemne proclamación de san John Henry Newman como Doctor de la Iglesia, realizada por el Papa León XIV el 1 de noviembre de 2025, durante la celebración de la solemnidad de Todos los Santos en la plaza de San Pedro.
En aquella ocasión, el Pontífice destacó la figura del santo inglés como un referente para el mundo educativo, declarándolo «compatrono, junto con santo Tomás de Aquino, de todas las personas que forman parte del proceso educativo». El Papa subrayó así la dimensión intelectual y espiritual de Newman, cuya vida estuvo marcada por la búsqueda incansable de la verdad.
Una figura propuesta a toda la Iglesia universal
Según explica el Dicasterio para el Culto Divino, la inscripción de san John Henry Newman en el Calendario Romano General tiene como finalidad proponer su figura a toda la Iglesia como un ejemplo eminente de discípulo conducido por la gracia de Dios hacia la plenitud de la verdad.
Convertido al catolicismo tras un largo itinerario intelectual y espiritual, Newman entendió su vida como un servicio concreto dentro del plan divino. Su lema, Cor ad cor loquitur («el corazón habla al corazón»), resume una espiritualidad centrada en el diálogo personal y orante con Cristo, más allá de la mera especulación intelectual.
La “luz amable” como clave de su espiritualidad
En la homilía de la proclamación, León XIV evocó uno de los textos más conocidos de Newman, el himno Guíame, Luz amable, para presentar su figura como la de un hombre guiado por la gracia en medio de la oscuridad. El Papa señaló que la tarea de la educación cristiana consiste precisamente en ofrecer esa “luz amable” a quienes corren el riesgo de quedar atrapados en el pesimismo y el miedo.
Esta imagen atraviesa también los textos litúrgicos aprobados para su memoria, cuya oración colecta presenta a Newman como un creyente conducido pacientemente por Dios hasta la comunión plena con la Iglesia católica.
Textos litúrgicos y lecturas bíblicas
Los textos litúrgicos publicados junto al decreto incluyen las oraciones propias, las lecturas bíblicas y los textos del Oficio divino. La primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, presenta al justo colmado del espíritu de inteligencia; el salmo responsorial expresa la docilidad a la voluntad de Dios; y el Evangelio compara al discípulo del Reino con el padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas.
En la Liturgia de las Horas, la segunda lectura del Oficio de Lecturas propone un pasaje de la Apologia pro Vita Sua, en el que Newman describe su conversión al catolicismo como la llegada de un barco al puerto tras una travesía agitada.
Un legado vivo para la Iglesia
El Martyrologium Romanum sitúa el elogio de san John Henry Newman en primer lugar entre los santos recordados el 9 de octubre, subrayando su relevancia para la Iglesia universal. Sus aportaciones teológicas y eclesiológicas, junto con su obra poética y devocional, continúan iluminando el camino espiritual e intelectual de los fieles.
Con esta inscripción en el Calendario Romano General, la Iglesia propone a san John Henry Newman como un testigo privilegiado de la fe vivida en diálogo entre razón y revelación, tradición y desarrollo, fidelidad y búsqueda sincera de la verdad.