Los correos de Epstein salpican al Banco Vaticano tras la renuncia de Benedicto XVI

Los correos de Epstein salpican al Banco Vaticano tras la renuncia de Benedicto XVI

La reciente publicación de correos electrónicos y documentos vinculados a Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha reactivado el debate público sobre el pasado financiero del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como Banco Vaticano. Según informó La Veu Lliure, estos documentos no aportan pruebas judiciales nuevas, pero sí exponen percepciones y conjeturas que circulaban en determinados círculos de poder en torno al Vaticano en los años previos a la renuncia de Benedicto XVI.

El correo de Edward Jay Epstein: el IOR como “verdadero drama”

Entre los documentos difundidos figura un correo fechado el 21 de febrero de 2013, enviado por el periodista e investigador Edward Jay Epstein a Jeffrey Epstein con el asunto “What’s Behind The Pope’s Resignation?”. En ese mensaje, Edward Jay Epstein sostiene que “el cambio más importante en el Vaticano” podría no ser la retirada de Benedicto XVI, sino el cambio de liderazgo en el IOR.

Traducción al español: 

RE: ¿Qué hay detrás de la renuncia del Papa?

El cambio más importante en el Vaticano puede no ser la repentina retirada del papa Benedicto XVI, sino el cambio de liderazgo en el “Instituto para las Obras de Religión”, el banco del Vaticano. Debido al estatus del Vaticano como Estado soberano, está exento de las normas de transparencia no solo de Italia, sino de la Unión Europea. Este estatus permite a sus clientes de élite eludir cualquier escrutinio en sus transferencias de dinero. El pasado mes de mayo, el presidente del Banco Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi, fue destituido después de que las autoridades italianas abrieran una investigación sobre un amplio esquema de sobornos en el que supuestamente estaba implicado. Cuando se encontraron 47 dossiers, incluidos documentos comprometedores sobre “enemigos internos” suyos en el Vaticano, durante un registro de su domicilio. Tenían instrucciones sobre cómo debían utilizarse en caso de que algo le sucediera. Las llamadas interceptadas de Tedeschi revelaron además que su preocupación era que pudiera ser asesinado porque conocía los secretos del Vaticano. A finales de 2012, estaba cooperando con la investigación italiana en curso. Fue en ese momento cuando el todopoderoso Colegio de Cardenales, en uno de los últimos actos del pontificado de Benedicto, nombró al abogado alemán Ernst von Freyberg como presidente del banco. Luego llegó la extraordinaria renuncia del papa Benedicto.

Los problemas en el banco del Vaticano se remontan 30 años atrás, al escándalo que siguió a la sensacional muerte de Roberto Calvi, también conocido como el banquero de Dios, que fue hallado colgado bajo el puente de Blackfriars en Londres. Si le interesa, vea mi investigación ampliada sobre este escándalo en curso: “¿Quién mató al banquero de Dios?”

El correo afirma que, debido al estatus soberano del Vaticano, el Banco Vaticano estaría exento de normas de transparencia aplicables en Italia y en la Unión Europea, lo que —según esa lectura— habría permitido a determinados clientes evitar un mayor escrutinio en sus transferencias. Se trata de una valoración expuesta en un intercambio privado y no de una constatación judicial.

Gotti Tedeschi, los “dosieres” y el relevo en la presidencia del banco

El mensaje menciona el despido, en mayo de 2012, del entonces presidente del IOR, Ettore Gotti Tedeschi, tras la apertura de una investigación por parte de autoridades italianas sobre un presunto entramado de sobornos. El texto alude asimismo al hallazgo de 47 dosieres en el domicilio de Gotti Tedeschi, algunos de ellos referidos a supuestos “enemigos internos” en el Vaticano, y a su preocupación —según esa reconstrucción— por posibles represalias.

Siempre según el relato contenido en el correo, a finales de 2012 Gotti Tedeschi habría comenzado a colaborar con la investigación italiana y, en ese contexto, el Colegio Cardenalicio nombró al abogado alemán Ernst von Freyberg como nuevo presidente del Banco Vaticano, una decisión que el autor presenta como uno de los últimos movimientos relevantes del pontificado de Benedicto XVI antes de su renuncia.

La mención a Larry Summers y la respuesta atribuida a Jeffrey Epstein

Los documentos publicados incluyen también un intercambio en el que aparece citado Larry Summers, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos. En una respuesta atribuida a Jeffrey Epstein, se reproduce prácticamente la misma interpretación sobre el IOR y el relevo en su cúpula como elemento clave en el contexto de la renuncia papal.

Traducción al español: 

El cambio más importante en el Vaticano puede no ser la repentina retirada del papa Benedicto XVI, sino el cambio de liderazgo en el “Instituto para las Obras de Religión”, el banco del Vaticano. Debido al estatus del Vaticano como Estado soberano, está exento de las normas de transparencia no solo de Italia, sino también de la Unión Europea. Este estatus permite a sus clientes de élite eludir cualquier escrutinio en sus transferencias de dinero. El pasado mes de mayo, el presidente del Banco Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi, fue destituido después de que las autoridades italianas abrieran una investigación sobre un amplio esquema de sobornos en el que presuntamente estaba implicado. Posteriormente, se encontraron 47 dossiers, incluidos documentos comprometedores sobre “enemigos internos” suyos en el Vaticano, durante un registro de su domicilio. Contenían instrucciones sobre cómo debían utilizarse en caso de que algo le sucediera. Las llamadas interceptadas de Tedeschi revelaron además que su preocupación era que pudiera ser asesinado porque conocía los secretos del Vaticano. A finales de 2012, estaba cooperando con la investigación italiana en curso. Fue en ese momento cuando el todopoderoso Colegio de Cardenales, en uno de los últimos actos del pontificado de Benedicto, nombró al abogado alemán Ernst von Freyberg como presidente del banco. Luego llegó la extraordinaria renuncia del papa Benedicto.

La presencia del nombre de Summers no implica participación directa en hechos vinculados al Vaticano, pero sí aporta contexto sobre cómo se analizaban asuntos internos de la Santa Sede en ciertos entornos financieros y académicos estadounidenses. En cualquier caso, estos correos reflejan opiniones y conjeturas, no conclusiones probadas.

Un pasado financiero que vuelve a emerger

El propio correo de Edward Jay Epstein sitúa los problemas del Banco Vaticano en una perspectiva histórica más amplia, remitiendo a los escándalos de décadas anteriores y mencionando el caso de Roberto Calvi, conocido como “el banquero de Dios”. Con ello, el autor sugiere una continuidad de episodios de opacidad que han afectado a la imagen del IOR durante años.

Un golpe reputacional que exige claridad

Más allá de la veracidad o del alcance real de estas afirmaciones, lo cierto es que el Vaticano sigue pagando el precio de décadas de opacidad financiera. Cada nueva filtración, aunque se refiera a etapas pasadas y se base en opiniones privadas, reabre heridas que nunca terminaron de cerrarse y debilita el discurso oficial sobre la transparencia del IOR. En un contexto de creciente escrutinio internacional, la Santa Sede no solo está llamada a reformar, sino también a explicar con claridad, marcar distancias con el pasado y asumir que la credibilidad —una vez dañada— se reconstruye lentamente y sin atajos.

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