El Papa recuerda que la santidad es una llamada para todos

El Papa recuerda que la santidad es una llamada para todos
Foto: Vatican Media

En el acto que tuvo lugar este sábado 31 de enero en la Passeggiata Pio XII, dentro de los Jardines Vaticanos, León XIV recordó que la santidad no es un ideal reservado a unos pocos, sino una vocación universal dirigida a todos los fieles. Durante la bendición de un mosaico dedicado a la Virgen María y de una imagen de santa Rosa de Lima en los Jardines Vaticanos, subrayó que “esa es la voluntad de Dios: nuestra propia santificación”. La ceremonia sirvió también para poner de relieve los vínculos históricos, espirituales y pastorales entre el Perú y la Santa Sede, un país al que el Pontífice se refirió explícitamente como “tan querido” para él.

En su intervención, pronunciada en español, León XIV explicó que las dos figuras bendecidas —la Virgen María y santa Rosa de Lima— remiten directamente al núcleo de la fe cristiana: la llamada a la santidad. Apoyándose en la constitución dogmática Lumen gentium del Concilio Vaticano II, recordó que todos los bautizados, “de cualquier estado o condición”, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad.

El Papa insistió en que esta vocación debe vivirse en las circunstancias concretas del mundo actual, animando a los fieles a ser “testimonio y ejemplo de esa santidad en el mundo de hoy”. Encomendó este camino común del Pueblo de Dios a la intercesión de la Virgen María y de todos los santos.

La figura de santa Rosa de Lima, canonizada en 1671 por el papa Clemente X, fue evocada como la primera santa de América Latina y patrona del Perú. Su presencia en los Jardines Vaticanos, frente al mosaico mariano, quiso subrayar la fecundidad espiritual de la fe vivida con sencillez y fidelidad.

Durante la ceremonia, León XIV agradeció a los artistas y a las instituciones que hicieron posible la realización y donación de las obras, entre ellas la Familia de Artesanos Don Bosco y la Conferencia Episcopal Peruana. El mosaico de la Virgen María fue realizado por un equipo de jóvenes artistas andinos dirigido por Lenin Álvarez, mientras que la imagen de santa Rosa de Lima es obra del escultor peruano Edwin Morales.

Finalmente, el Pontífice saludó a los miembros de la Conferencia Episcopal Peruana presentes en Roma con motivo de la visita ad limina Apostolorum, al embajador del Perú ante la Santa Sede, Jorge Fernando Ponce San Román, y a sor Raffaella Petrini, presidenta de la Pontificia Comisión del Estado de la Ciudad del Vaticano. Y también dirigió un saludo especial a la familia salesiana, reunida ese día con motivo de la fiesta litúrgica de san Juan Bosco.

A continuación, dejamos las palabras completas de León XIV:

Queridos hermanos y hermanas:

Nos reúne hoy un feliz acontecimiento: la inauguración de un mosaico dedicado a la Santísima Virgen María y de una imagen de Santa Rosa de Lima aquí en los Jardines Vaticanos. Este gesto renueva los profundos lazos de fe y amistad que unen al Perú —como saben un país tan querido para mí— con la Santa Sede.

Saludo cordialmente a todos los presentes, de manera especial a los miembros de la Conferencia Episcopal Peruana, así como al Excelentísimo Embajador del Perú ante la Santa Sede y a la Presidenta de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano.

Congregados en este hermoso lugar, donde todo nos habla del Creador y de la belleza de lo creado, deseo agradecer en primer lugar a los artistas que han realizado estas obras y a quienes han hecho posible que hoy podamos disfrutar de este grato acontecimiento. Y a toda la familia salesiana, justo en este día la fiesta de san Juan Bosco, estamos aquí reunidos, y los felicitamos a todos ellos.

Las dos figuras evocadas, nuestra Madre celestial y la primera santa latinoamericana, Santa Rosa de Lima, nos remiten al tema de la santidad. A este respecto, recordemos lo que dice el Concilio Vaticano II: «Es, pues, completamente claro que todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad […]. En el logro de esta perfección empeñen los fieles las fuerzas recibidas según la medida de la donación de Cristo, a fin de que, siguiendo sus huellas y hechos conformes a su imagen, obedeciendo en todo a la voluntad del Padre, se entreguen con toda su alma a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Así, la santidad del Pueblo de Dios producirá abundantes frutos, como brillantemente lo demuestra la historia de la Iglesia con la vida de tantos santos» (Const. dogm. Lumen gentium, 40).

Podemos hablar también de la abundancia de la bendición del Señor, con esta agua bendita que les está cayendo esta tarde.

Queridos amigos, estas bellas imágenes que hoy contemplamos nos recuerdan la grandeza de la vocación a la que Dios nos llama, es decir, la vocación universal a la santidad. Los animo a ser, con la gracia de Dios, testimonio y ejemplo de esa santidad en el mundo de hoy. Porque esa es la voluntad de Dios: nuestra propia santificación(cf. 1 Ts 4,3; Ef 1,4). Que la Virgen María y todos los santos intercedan en nuestro camino hacia la Patria celestial. Con gratitud, los bendigo de corazón.

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