León XIV agradece la fidelidad de los servidores de la Casa Pontificia y subraya el valor espiritual de su servicio

León XIV agradece la fidelidad de los servidores de la Casa Pontificia y subraya el valor espiritual de su servicio

El papa León XIV recibió en audiencia, en la mañana del 1 de febrero, a los Gentilhombres de Su Santidad, a los Ayudantes de Antecámara y a los Sediarios Pontificios, a quienes expresó su gratitud por el servicio fiel y discreto que prestan al Sucesor de Pedro, subrayando que su labor no se reduce al protocolo, sino que exige una fe sólida, una vida coherente y una auténtica devoción a la Iglesia y al Papa.

La audiencia tuvo lugar en el Palacio Apostólico Vaticano y estuvo dedicada de manera expresa a estos cuerpos al servicio de la Casa Pontificia, cuya tarea cotidiana acompaña de forma silenciosa pero constante el ejercicio del ministerio petrino.

Un servicio marcado por la fidelidad y la discreción

En su discurso, pronunciado en italiano, el Pontífice quiso agradecer personalmente a los presentes el espíritu de fidelidad con el que desempeñan su misión. Saludó al Regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, monseñor Leonardo Sapienza, y al Vice-regente, el padre Edward Daleng, O.S.A., responsables de coordinar el trabajo de estos cuerpos.

León XIV destacó que esta dedicación lo acompaña y lo sostiene diariamente en la misión apostólica, tanto en las visitas de Estado como en las audiencias y encuentros, ya sean solemnes o de carácter más familiar. En este contexto, sintetizó el sentido de su servicio en tres verbos que, a su juicio, expresan su esencia: “disponer, acoger y saludar”.

Quiénes son los Gentilhombres, Ayudantes de Antecámara y Sediarios Pontificios

Los Gentilhombres de Su Santidad forman parte del servicio de honor de la Casa Pontificia. De carácter hoy principalmente honorífico, colaboran en actos solemnes, audiencias oficiales y celebraciones litúrgicas, representando una continuidad histórica del servicio al Papa y del ceremonial pontificio.

Los Ayudantes de Antecámara desempeñan funciones operativas dentro del Palacio Apostólico. Su labor se centra en la organización práctica de las audiencias, el orden de los accesos y la correcta disposición de los encuentros pontificios, garantizando que se desarrollen conforme al protocolo establecido.

Los Sediarios Pontificios, uno de los cuerpos más antiguos al servicio directo del Papa, prestan asistencia personal y logística durante audiencias, celebraciones litúrgicas y actos públicos. Tradicionalmente encargados de portar la sedia gestatoria, hoy continúan desempeñando tareas de apoyo directo al Pontífice en su actividad diaria.

Los tres cuerpos dependen de la Prefectura de la Casa Pontificia y actúan de manera coordinada, especialmente en los actos de mayor relevancia institucional y litúrgica.

Protocolo, fe y coherencia de vida

En su intervención, León XIV recordó que la sobria belleza del protocolo pontificio debe reflejarse en cada gesto y actitud de quienes sirven en la Casa Pontificia. Evocando la historia de quienes les precedieron, exhortó a los presentes a dar testimonio de esos valores con una vida coherente.

Al concluir la audiencia, León XIV animó a los presentes a continuar con empeño en los diversos servicios que desempeñan, cada uno según su función, y reiteró su reconocimiento impartiendo la Bendición Apostólica, que extendió también a sus familiares y personas queridas.

 

Dejamos a continuación las palabras completas de León XIV: 

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
¡La paz esté con vosotros!

¡Buenos días a todos, bienvenidos!

Queridos Gentilhombres, Ayudantes de Antecámara y Sediarios:

Estoy particularmente contento de este encuentro, que —por una vez— está dedicado precisamente a vosotros, y me permite dirigiros una palabra de gratitud y de aliento. Saludo al Regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, monseñor Leonardo Sapienza, y al Vice-regente, el padre Edward Daleng, O.S.A., que coordinan vuestro servicio. A todos expreso mi reconocimiento, sobre todo por el espíritu de fidelidad al Papa con el que lo desempeñáis. Esta dedicación me acompaña y me ayuda diariamente en la misión apostólica, redundando en beneficio de todos aquellos a quienes encuentro en las visitas de Estado, en las audiencias, en las ocasiones más solemnes como en las más familiares. A este propósito, pienso que vuestro trabajo puede sintetizarse bien en tres verbos, que custodian su sentido y su valor: disponer, acoger, saludar.

La calidad de un encuentro, en efecto, comienza por el esmero que distingue sus preparativos, hasta en los detalles. Riquísimo de historia y de arte, el espacio que habitamos exige a este respecto un servicio tan atento como humilde. A la disposición de los ambientes sigue luego la diligencia de gestos de acogida y de saludo que sean nobles pero no afectados, elegantes pero no sofisticados, de modo que comuniquen afabilidad a cualquiera. Sea príncipe o peregrino, patriarca o postulante, la solicitud del Sucesor de Pedro permanece idéntica hacia todos y amorosa para cada uno.

La sobria belleza que caracteriza al protocolo pontificio se refleja en cada uno de vuestros gestos. Pensando en la historia de cuantos os han precedido, dad testimonio de sus valores con una vida coherente, bien conscientes de que el servicio de honor exige ciertamente una deontología particular, pero antes aún una fe sólida, y por tanto un estilo espiritual marcado por la devoción hacia la Iglesia y el Papa. Que las acciones, la postura y las miradas de cada día sean siempre su espejo luminoso.

Mientras os exhorto a continuar con empeño los diversos servicios en los que colaboráis, cada uno según su propia función, confirmo mi reconocimiento hacia vosotros impartiendo la Bendición Apostólica, que con gusto extiendo a vuestros familiares y a las personas queridas. ¡Gracias!

Ayuda a Infovaticana a seguir informando