Ayer comenzó a circular en medios la información de que el Vaticano estaría trabajando en la apertura de un bistró en la terraza de la Basílica de San Pedro, un espacio con vistas privilegiadas sobre Roma y hasta ahora ajeno al uso comercial. Unas horas después, Vatican News difundió una aclaración oficial basada en un comunicado de la Oficina de Comunicaciones de la Basílica: no se trataría de un restaurante, sino de una ampliación del café ya existente. El matiz, sin embargo, no desmiente el elemento esencial de la noticia.
La información inicial fue publicada por Il Giornale, donde se describía con detalle un proyecto en marcha para habilitar un restaurante en la gran terraza situada frente a las estatuas de los apóstoles, aprovechando antiguos locales de servicio utilizados por los Sampietrini, los operarios encargados del mantenimiento de la basílica.
Según el diario italiano, las obras estarían ya avanzadas, con llegada de materiales y mobiliario, aunque rodeadas del máximo hermetismo, hasta el punto de que ni siquiera los canónigos de San Pedro habrían sido informados formalmente. El proyecto, incubado desde hace tiempo y pensado inicialmente para el Jubileo, podría ver la luz este mismo año con motivo del 400 aniversario de la consagración de la basílica, celebrada en 1626 bajo el pontificado de Urbano VIII.
En ese contexto, Vatican News publicó una nota aclaratoria en la que se negaba la apertura de un bistrot o restaurante como tal. La Oficina de Comunicaciones de la Basílica precisó que lo que se estudia es una ampliación de la superficie visitable de la terraza para hacer frente al creciente número de visitantes —que durante el Jubileo alcanzó picos de hasta 50.000 personas diarias, según datos citados en el propio artículo— y aliviar así la presión sobre el interior del templo.
No obstante, la misma aclaración reconoce que dicha ampliación incluirá el actual punto de restauración ya existente en la terraza, un pequeño bar situado junto a la salida del ascensor de la cúpula, muy frecuentado especialmente en los meses de verano. Lo que se niega, por tanto, no es la creación de un nuevo espacio de consumo, sino su denominación y alcance formal.
La nota oficial insiste en que cualquier ampliación se realizará con un estilo “sobrio”, respetuoso con la sacralidad del lugar y orientado exclusivamente a atender las necesidades de los peregrinos. Sin embargo, ni el comunicado ni la información posterior desmienten que se habiliten nuevos espacios destinados a comer y beber en una zona hasta ahora limitada y de altísimo valor simbólico.