El cardenal José Cobo ha descargado de forma explícita en la Secretaría de Estado del Vaticano, y en particular en el cardenal Pietro Parolin, toda la responsabilidad sobre las decisiones que afectan a la basílica del Valle de los Caídos, en el marco del proyecto de profanación del templo impulsado por el Gobierno de Sánchez.
Así lo manifestó el arzobispo de Madrid durante una reunión mantenida con periodistas el 23 de enero, cuya transcripción literal pone de relieve una notable contradicción entre sus declaraciones y el papel firmado en su día con el Gobierno, en el que se establecían condiciones concretas de intervención en la basílica. Ese documento fue publicado por El Debate y ha generado una intensa polémica.
«Si hablan con Parolin, y Parolin no dice nada, quiere decir que está de acuerdo», afirmó Cobo ante la insistencia de los periodistas sobre el alcance real de los acuerdos y las consecuencias del proyecto ganador, que prevé una profunda transformación del entorno del templo.
Una contradicción con el documento firmado
Las palabras del cardenal contrastan con el contenido del documento firmado por él mismo, en el que se delimitaban expresamente ámbitos de actuación dentro de la basílica y que fue desvelado recientemente como un marco acordado para permitir la intervención del Gobierno a pesar de que el firmante no tenía jurisdicción.
Sin embargo, durante la reunión con periodistas, Cobo negó de forma reiterada haber autorizado ningún tipo de intervención concreta y sostuvo que «no se dice nada» en dicho acuerdo, remitiendo cualquier decisión efectiva a la Santa Sede. «Eso no lo he hablado ni lo he intervenido. Eso es la negociación entre el Gobierno y la Santa Sede», insistió.
Esta posición ha alimentado la controversia surgida tras la publicación del documento por El Debate, al quedar sin aclarar si la firma del arzobispo de Madrid supuso o no una cesión efectiva de competencias sobre el interior de la basílica.
«Yo no puedo decir si ponen una bombilla o quitan bancos»
A lo largo de la conversación, Cobo subrayó que la diócesis de Madrid no tiene jurisdicción ni sobre la comunidad benedictina ni sobre la basílica, limitando su papel a cuestiones estrictamente pastorales. «Yo no puedo decir si ponen una bombilla o si quitan bancos. Eso es la comunidad y la Santa Sede», afirmó.
Preguntado por el impacto del proyecto en elementos esenciales como la escalinata, el acceso al templo o las capillas adyacentes donde reposan miles de restos humanos, incluidos mártires de la Guerra Civil, fue tajante: «Eso no lo voy a hablar ni lo he intervenido».
Según explicó, su intervención se redujo a facilitar un «marco mínimo» para que existiera interlocución entre el Gobierno y la Santa Sede, a cambio de que el Ejecutivo informara a Roma. «Lo único que hemos permitido es que haya interlocución y un marco mínimo», señaló.
El silencio de Parolin como aval implícito
Cobo confirmó que el ministro Félix Bolaños ha acudido en varias ocasiones al Vaticano para reunirse con el cardenal Parolin y tratar directamente los aspectos relativos a la basílica. «Ellos van a hablar de la basílica», dijo, subrayando que la decisión última corresponde a la Secretaría de Estado.
En este contexto, el arzobispo de Madrid otorgó al silencio del Vaticano un valor de consentimiento: «Si hablan con Parolin, y Parolin no dice nada, quiere decir que está de acuerdo», afirmó, descargando así la responsabilidad final sobre el futuro del Valle de los Caídos en la Santa Sede.
Distancia ante el recurso de los benedictinos
En relación con el recurso administrativo anunciado por la comunidad benedictina, Cobo lamentó que se intente construir ahora «un relato distinto» con fines jurídicos, aunque reconoció que están en su derecho. No obstante, volvió a marcar distancias: «Todo lo que sea de la basílica, que se vaya a la Santa Sede».
El cardenal defendió que su prioridad fue evitar la expulsión de la comunidad y preservar el carácter sagrado del templo, pero rechazó cualquier implicación posterior en los detalles del proyecto. «He puesto la mesa para que se sienten y hablen. No podía hacer más», aseguró.
De este modo, la transcripción de la reunión deja en evidencia una tensión no resuelta entre las declaraciones actuales del arzobispo de Madrid y el documento firmado que permitió avanzar el proceso, una contradicción que sigue alimentando la polémica en torno al papel de la Iglesia en la resignificación del Valle de los Caídos.
Nota de la redacción: InfoVaticana no se considera éticamente vinculada por el carácter “off the record” de este encuentro, al haber sido excluida de la convocatoria pese a ser el medio eclesial con mayor audiencia en España.
