El sacerdote jesuita Francesc Peris, que ha reconocido haber abusado sexualmente de menores en España y en Bolivia, no será finalmente juzgado por la justicia española, tras el archivo de las denuncias que mantenían abierta una causa penal en un juzgado de Barcelona.
Según informa El Periódico, una de las dos denuncias que se tramitaban en el juzgado de instrucción número 29 de Barcelona ha sido archivada al considerar la Fiscalía que los hechos denunciados están prescritos. Se trata, además, de la denuncia relativa a abusos más recientes, cometidos en 2004. Fuentes judiciales señalan que la segunda denuncia, referida a hechos ocurridos en 1999, previsiblemente correrá la misma suerte.
El magistrado instructor había considerado inicialmente que ambas denuncias, presentadas por antiguas alumnas del colegio Casp de Barcelona, podían seguir siendo perseguibles. Sin embargo, el criterio del Ministerio Fiscal ha cerrado la vía penal, lo que pone fin a la última posibilidad de que Peris sea juzgado por estos delitos.
Confesión interna y ante el Vaticano
Francesc Peris, actualmente residente en una comunidad jesuita de Valladolid, compareció en dos ocasiones ante el juez durante el pasado año, desplazándose desde allí a Barcelona. En ambas declaraciones negó los hechos en sede judicial, asistido por un abogado contratado por la Compañía de Jesús.
No obstante, sí ha admitido los abusos en procesos internos de la orden y ante el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, organismo del Vaticano competente en los casos de abusos sexuales cometidos por clérigos. Así lo ha confirmado el delegado de los jesuitas en Cataluña, Pau Vidal.
En el ámbito interno de la Compañía de Jesús constan más de veinte testimonios de antiguos alumnos que denunciaron abusos cometidos por Peris solo en Cataluña. Además, El Periódico ha contabilizado cerca de una decena de denuncias policiales relacionadas con este sacerdote, cuyos abusos se remontan a la década de 1960.
Traslado a Bolivia y ausencia de denuncia
Peris fue apartado de la docencia en 2005, después de que la orden tuviera conocimiento de sus conductas, pero no fue denunciado ante la justicia en ese momento. Posteriormente fue enviado a Bolivia, donde ejerció como profesor en el colegio Juan XXIII de Cochabamba durante aproximadamente un año.
La investigación periodística que destapó el caso, recogida en el documental La Fugida (2024), señala que el traslado a Bolivia se produjo cuando la Compañía de Jesús ya conocía los abusos cometidos en Barcelona. El documental también aborda el caso de otro jesuita, Lluís Tó, fallecido en Bolivia en 2017 tras haber abusado de numerosos menores sin llegar nunca a ser juzgado.
Impunidad judicial
Las denuncias que permitieron reabrir el caso contra Peris se presentaron tras la emisión de dicho documental. Sin embargo, el archivo por prescripción ha generado un profundo sentimiento de frustración entre las víctimas, que ven cerrada la vía judicial pese a la confesión del sacerdote en el ámbito eclesiástico.
Una de las denunciantes ha expresado que la causa habría permitido ofrecer algún tipo de reparación no solo a las dos víctimas personadas, sino al conjunto de personas afectadas por los abusos cometidos durante décadas.
Con el cierre de esta investigación judicial, Francesc Peris no afrontará un juicio penal, pese a haber reconocido los abusos ante la Iglesia y a la existencia de numerosos testimonios que los documentan.