Nigeria podría tener su primer santo con la canonización del beato Cyprian Tansi

Nigeria podría tener su primer santo con la canonización del beato Cyprian Tansi

Nigeria, uno de los países con mayor número de católicos y con una práctica religiosa más extendida del mundo, podría contar por primera vez con un santo nativo si prospera la causa del beato Cyprian Michael Iwene Tansi, sacerdote nigeriano conocido por su vida de oración, celo pastoral y austeridad, cuya figura ha sido recordada recientemente por el cardenal Francis Arinze.

Según informa National Catholic Register, el cardenal Arinze, de 93 años, fue bautizado por el padre Tansi en 1941, cuando tenía nueve años, y asegura que el sacerdote marcó de manera decisiva su vida cristiana y su vocación. “Fue el primer sacerdote que conocí”, explicó en declaraciones a EWTN News. “Me introdujo en la Iglesia: bautismo, primera comunión y preparación para la confirmación”.

Nigeria cuenta actualmente con unos 35 millones de católicos y registra uno de los índices de asistencia a Misa más altos del mundo. Sin embargo, pese al crecimiento del catolicismo, el país africano no ha tenido hasta ahora ningún santo canonizado. El beato Tansi, beatificado en 1998 por san Juan Pablo II, necesita un nuevo milagro atribuido a su intercesión para ser elevado a los altares.

Un sacerdote con una influencia duradera

El cardenal Arinze recuerda a Tansi como un sacerdote incansable, con una intensa vida de oración, que recorría amplias zonas del este de Nigeria en bicicleta o motocicleta para atender pastoralmente a comunidades muy extensas. “Era párroco prácticamente solo en lo que hoy son unas 40 parroquias”, afirmó.

Según Arinze, los frutos de aquel ministerio siguen siendo visibles décadas después: centenares de sacerdotes, varios obispos, un cardenal y numerosas vocaciones religiosas han surgido en las zonas donde trabajó el padre Tansi. “Era como el fuego: si estás cerca, no puedes permanecer indiferente”, señaló.

Una vida marcada por el sacrificio

Cyprian Michael Iwene Tansi nació en 1903 en una familia pobre y no cristiana del sureste de Nigeria. Su infancia estuvo marcada por la tragedia: su madre murió tras ser acusada de causar muertes en el pueblo y condenada a ingerir veneno. Posteriormente, su padre lo envió a estudiar a una escuela gestionada por los Padres del Espíritu Santo, donde entró en contacto con el cristianismo.

Fue bautizado en 1913 y, años más tarde, ingresó en el seminario de San Pablo en Igbariam, uno de los primeros seminarios de la región. Fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1937 para la archidiócesis de Onitsha, formando parte de los primeros grupos de sacerdotes nigerianos en esa zona del país.

Además de su trabajo parroquial, dirigió internados para niños, donde la disciplina, la oración y el servicio al altar formaban parte de la vida diaria. El cardenal Arinze recuerda que “verlo celebrar la Misa era en sí mismo una predicación”.

Ascetismo y vida monástica

De acuerdo con el Dicasterio para las Causas de los Santos, el padre Tansi vivió con mayor austeridad que las personas a las que servía, promovió la dignidad de la mujer, la castidad y la educación, especialmente de las niñas. Su vida ascética era conocida por quienes convivieron con él, marcada por el ayuno, la mortificación y largas horas de oración.

En 1950, atraído por la vida monástica, ingresó en la abadía trapense de Mount St. Bernard, en Inglaterra, donde tomó el nombre de Cyprian. Su deseo de fundar un monasterio en África no pudo realizarse debido a su frágil salud. Falleció el 20 de enero de 1964, a los 61 años, y posteriormente sus restos fueron trasladados a la catedral de Onitsha.

Fue beatificado por san Juan Pablo II el 22 de marzo de 1998, convirtiéndose en el primer beato de África Occidental.

La ausencia de santos nigerianos

El cardenal Arinze considera que la falta de santos canonizados en Nigeria no se debe a Roma, sino a que las causas de beatificación no han sido una prioridad pastoral para la Iglesia local. A su juicio, se ha puesto más énfasis en la construcción de estructuras que en la promoción de causas de santidad.

También subraya la importancia de impulsar causas de laicos, para evitar la impresión de que la santidad es exclusiva del clero. En este sentido, recordó la apertura en 2023 de la causa de Vivian Ogu, una adolescente nigeriana asesinada en 2009 tras resistirse a una agresión sexual.

“Las causas no avanzan solo por lógica, sino por la oración y por los milagros”, concluyó el cardenal. “Si no hay un milagro, no hay beatificación. Por eso, hay que rezar”.

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