March for Life 2026: Trump y Vance se suman al mensaje provida en Washington

March for Life 2026: Trump y Vance se suman al mensaje provida en Washington

La Marcha por la Vida 2026, celebrada el 23 de enero en Washington, D.C., volvió a colocar el aborto en el centro del debate político estadounidense. La edición de este año combinó dos planos: por un lado, el impulso institucional desde la Casa Blanca para reafirmar un mensaje provida; por otro, una presión creciente dentro del propio movimiento para que el Gobierno actúe frente a la expansión del aborto químico.

Trump, en la víspera: “voz de los sin voz”

El 22 de enero, con motivo del National Sanctity of Human Life Day, el presidente Donald Trump difundió un mensaje en el que prometió “ser siempre una voz para los sin voz” y dijo que no se cansará de “proteger la dignidad intrínseca de cada niño, nacido y no nacido”. El texto adoptó un marco moral y religioso —la vida humana como imagen y semejanza de Dios— e incluyó un llamado a apoyar a mujeres con embarazos imprevistos, además de reforzar acogida y adopción.

Vance advierte contra el paganismo

En su discurso del 23 de enero, el vicepresidente J.D. Vance endureció el registro cultural y religioso, planteando que el debate no es solo político, sino civilizatorio.

“Por importante que sea todo este asunto de la política, se trata de si seguiremos siendo una civilización bajo Dios o si finalmente regresamos al paganismo que dominó el pasado.”

Vance insistió en que Estados Unidos debe cuidarse de “volver al paganismo” y enmarcó el aborto dentro de una deriva cultural que, a su juicio, normaliza el desprecio por la vida.

“La vida es un don”: crítica a la cultura que desalienta familia e hijos

El vicepresidente sostuvo que ciertos discursos dominantes empujan a los jóvenes a ver la familia como obstáculo. Según Vance:

“Hoy, la extrema izquierda de este país les dice a nuestros jóvenes que el matrimonio y los hijos son obstáculos, que es irresponsable, incluso inmoral, por el cambio climático o por alguna otra razón…”

Frente a esa lógica, respondió:

“Nos dicen que la vida misma es una carga, pero nosotros aquí, en esta marcha, sabemos que es una mentira. Sabemos que la vida es un don.”

Y añadió, defendiendo el valor concreto de los hijos:

“Sabemos que los bebés son preciosos porque los conocemos y los amamos, y vemos la manera en que pueden transformar a nuestras familias.”

La familia como “diseño de Dios”

En otro tramo, Vance sostuvo que la familia no es solo una opción privada, sino un bien social que responde a un orden querido por Dios:

“Sabemos que la familia no es solo la fuente de una gran alegría, sino que es parte del diseño de Dios para los hombres y las mujeres, un diseño que se extiende hacia afuera desde la familia a nuestros vecindarios, a nuestras comunidades y a los Estados Unidos de América.”

Los sacrificios mayas

Vance comparó la obsesión de la izquierda con el aborto con los sacrificios de niños de los mayas y afirmó que cada niño está “maravillosamente hecho por Dios”. La frase buscó enfatizar el aborto como un retroceso moral hacia formas antiguas de desprecio por la vida, contrapuesto a una visión cristiana de la dignidad humana.

El punto que sigue abierto: aborto químico y píldora abortiva

Aun con el énfasis provida de Trump y el tono combativo de Vance, la discusión interna no se cerró. El reproche principal es que el Gobierno no ha actuado de forma suficiente para frenar la proliferación del aborto químico, especialmente por la facilidad para acceder a la píldora abortiva mediante telemedicina y envío por correo, incluso en estados con restricciones.

En un análisis realizado por el National Catholic Register, subrayan que una parte del movimiento provida considera prioritaria la restricción del aborto químico y lamenta que, pese a reconocer críticas, Vance no abordara explícitamente la píldora abortiva ni anunciara medidas concretas en ese frente. Esa omisión —según el medio— explica que el malestar persista incluso tras un discurso bien recibido por el público.

El Register advierte que el problema tiene proyección política: Vance aparece como figura fuerte de cara a 2028, y su disposición a reconocer críticas sin traducirlas en cambios puede ser leída como una señal de flexibilidad en un tema que el movimiento considera innegociable. Con todo, la March for Life dejó un escenario claro: el movimiento provida seguirá movilizando, pero exige que el discurso se convierta en decisiones concretas, especialmente en el frente del aborto químico.

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