La coordinación episcopal por Tierra Santa concluye su encuentro anual en Jerusalén

La coordinación episcopal por Tierra Santa concluye su encuentro anual en Jerusalén

Una delegación de obispos de distintas conferencias episcopales ha regresado de Jerusalén tras participar en el Holy Land Co ordination 2026, celebrado del 17 al 22 de enero. Se trata de un encuentro anual que busca mantener una presencia eclesial constante en la región y conocer de primera mano la situación de las comunidades cristianas. En representación de España ha participado Mons. Joan Enric Vives Sicilia, arzobispo obispo emérito de Urgell.

El comunicado final publicado por la Conferencia Episcopal Española (CEE) presenta una radiografía dura del terreno. Los obispos describen una Tierra Santa marcada por el trauma y por una creciente sensación de asfixia en zonas de Cisjordania. Su primera parada fue con comunidades beduinas que viven, según el texto, en condiciones de periferia social y con movimientos fuertemente restringidos, rodeadas por asentamientos en expansión. En esa visita, los firmantes trasladan una frase que resume el tono del documento. Nadie nos ve.

Cisjordania bajo presión y cristianos empujados a emigrar

Los obispos, expone el comunicado, escucharon relatos sobre ataques e intimidaciones por parte de colonos israelíes, robos de ganado y demoliciones de propiedades. El efecto inmediato, señalan, es el miedo constante y la erosión de la vida cotidiana, hasta el punto de impedir dormir a muchas familias ante la posibilidad de nuevas agresiones.

El documento enlaza esa situación con la realidad de comunidades cristianas palestinas. Los obispos celebraron Misa en la única ciudad completamente cristiana de Palestina y afirman que allí también escucharon denuncias de hostigamiento y violencia, incluyendo ataques de colonos extremistas, arranque de olivos y confiscación de tierras. El comunicado interpreta que esa presión termina alimentando una emigración masiva, precisamente en un momento en el que la presencia cristiana local es ya frágil.

Gaza como catástrofe humanitaria y voces civiles amenazadas

El texto describe Gaza como una catástrofe humanitaria que continúa. Al mismo tiempo, afirma que en Cisjordania perciben desmoralización y temor. Llama la atención el énfasis en un punto menos habitual en este tipo de declaraciones. Los obispos advierten de que también las voces israelíes que defienden derechos humanos y civiles estarían cada vez más amenazadas, y que la solidaridad con los marginados se vuelve costosa. Temen que esas voces puedan ser silenciadas.

Seguridad para Israel y exigencia de igualdad para todos

En la parte política, los obispos sostienen dos afirmaciones que buscan equilibrio. Reconocen el derecho de Israel a existir y a vivir en paz y seguridad. A la vez, piden que esos mismos derechos se respeten para todos los pueblos arraigados en la región. Desde ahí reclaman que no haya más terrorismo ni más guerra y piden que se reanuden negociaciones significativas hacia una solución de dos Estados, presentada como vía de seguridad y beneficio para todos.

En esa línea, el comunicado incluye una llamada directa a los gobiernos. Les solicita que ejerzan presión sobre Israel para que respete un orden internacional basado en normas y para que el proceso político vuelva a encarrilarse.

Apoyo a los cristianos locales y llamada a peregrinar

Más allá del plano diplomático, los obispos insiste en la fe y firmeza de los cristianos locales y de otras personas religiosas que trabajan por sostener la esperanza de sus comunidades. También destaca el testimonio de quienes, pese a haber sufrido pérdidas directas, siguen apostando por el perdón y la reconciliación.

Los obispos piden a los católicos acompañar con oración y apoyo a los pueblos de Tierra Santa y recoger la llamada del cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, para acudir en peregrinación como signo visible de cercanía y solidaridad.

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Finalmente, el comunicado concluye con una invocación mariana. Nuestra Señora, Reina de Palestina y de toda la Tierra Santa, ruega por nosotros.

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