El medio estudiantil inglés Cherwell, informa de que el padre Damian Howard, hasta entonces capellán senior del Oxford University Catholic Chaplaincy, fue requerido para dejar el cargo el pasado agosto tras la denuncia de un estudiante por presunto abuso sexual. Según la investigación, la Compañía de Jesús en Gran Bretaña, responsable del nombramiento, habría presentado de forma sustancialmente incorrecta la naturaleza de la denuncia en comunicaciones posteriores.
El punto de partida es una queja formal remitida a comienzos de agosto a los jesuitas en Gran Bretaña. En ella, el denunciante sostiene que Howard inició contactos de carácter sexual en varias ocasiones durante el verano, en un contexto en el que el estudiante afirma haber estado bajo los efectos del alcohol. La relación habría nacido en el marco de la dirección pastoral propia de la capellanía y habría ido adquiriendo un tono cada vez más personal.
Una relación de dependencia en un contexto pastoral
El estudiante afirma que el capellán intervino en asuntos relevantes de su vida académica y personal, incluyendo apoyo para una solicitud de financiación, invitaciones a viajes y cenas, y la sugerencia de alojarse en dependencias de la capellanía durante el curso. En ese contexto, el denunciante sostiene que se produjo una dinámica posesiva y de control, con episodios de intimidad que, según su relato, no fueron iniciados por él.
El elemento central del caso, tal como lo presenta Cherwell, no es solo una conducta impropia, sino la posible explotación de una situación de vulnerabilidad. El denunciante vincula su dependencia emocional al duelo por la muerte de un amigo y a problemas de salud mental. Afirma que se sintió atrapado y que se le pidió mantener silencio para evitar consecuencias para el capellán.
Los jesuitas hablan de conducta impropia y una investigación en marcha
Jesuits in Britain confirmaron que Howard fue apartado por mala conducta profesional tras una denuncia investigada y considerada fundada. Añadieron que está en curso una revisión independiente por parte de la Catholic Safeguarding Standards Agency y que el asunto fue comunicado a la Charity Commission y a la policía.
Campion Hall, institución vinculada a la Universidad de Oxford y dirigida por jesuitas, también puso fin a su relación con Howard como honorary fellow cuando fue informado del motivo de su salida de la capellanía.
La acusación más delicada apunta a cómo se gestionó la denuncia
Cherwell sostiene que documentos internos muestran que personal de salvaguarda de los jesuitas envió un informe a la archidiócesis de Birmingham con afirmaciones que el estudiante niega. Entre ellas, que habría retirado su alegación de abuso de poder, que la relación fue consensuada y que negaría el abuso si fuera interrogado por autoridades. El denunciante, según el medio, obtuvo ese informe mediante una solicitud de acceso a datos y sostiene que no se corrigió la versión remitida a la archidiócesis durante meses.
Esa supuesta distorsión del contenido de la denuncia es ahora un factor determinante. No solo por sus implicaciones legales y reputacionales, sino porque toca un punto crítico para cualquier institución que dice tomarse en serio la protección de personas vulnerables. La credibilidad de un sistema de salvaguarda se juega precisamente en la precisión con la que traslada la queja y en la transparencia con la que responde cuando surgen contradicciones.
Un caso que vuelve a exigir estándares claros
La Universidad de Oxford declinó hacer comentarios y la CSSA confirmó al medio que investiga las alegaciones. Mientras tanto, cabe preguntarse, cómo se garantiza una respuesta eficaz y verificable cuando el denunciado ocupa un cargo de confianza pastoral y cuando la institución que debe investigar es al mismo tiempo la que lo nombró.