El 21 de enero, el Senado francés dio un giro inesperado en la tramitación de la ley sobre la llamada asistencia médica a morir. Los senadores rechazaron de forma clara el artículo 4, la pieza que fijaba las condiciones necesarias para poner en marcha la eutanasia y el suicidio asistido. El rechazo deja el texto sin su núcleo operativo y complica el camino de una reforma que el Gobierno quiere sacar adelante.
El artículo rechazado era el que definía quién podría acceder a la asistencia médica a morir y en qué circunstancias. Sin esas condiciones, la propuesta queda desarmada en su parte práctica, incluso si el resto del articulado continúa su curso parlamentario. El episodio refleja además que el Senado discute el asunto desde una lógica distinta a la de la Asamblea Nacional, con tendencia a un encuadre más restrictivo.
Un rechazo por motivos distintos
El giro se explica por una combinación de rechazos que, en la práctica, coincidieron. Algunos senadores partidarios de legalizar consideraban insuficiente la versión debatida, mientras que los contrarios rechazaban el principio mismo de normalizar la muerte provocada como respuesta sanitaria. Ese choque dejó al artículo sin mayoría. El portal France Catholique destacó precisamente esa convergencia como uno de los elementos que llevó al resultado inesperado pero
La cláusula de conciencia se amplía a instituciones
En paralelo, el Senado aprobó una enmienda que abre la puerta a una cláusula de conciencia para establecimientos médico sociales que no quieran que la asistencia a morir se practique en sus locales, con obligación de orientar al paciente hacia otra estructura si mantiene su solicitud. La medida apunta a proteger a instituciones, incluidas las de identidad confesional, ante la posible presión derivada de una futura legalización.
Qué pasa ahora con la ley
El Senado debe pronunciarse el 28 de enero con un voto global sobre el conjunto del texto. Después, la propuesta volvería a la Asamblea Nacional, y en caso de desacuerdo continuaría la discusión entre ambas cámaras. Si el bloqueo persiste, el Gobierno puede recurrir a una comisión mixta paritaria para intentar una redacción de compromiso.
La opción del referéndum vuelve al horizonte
En el trasfondo sigue presente una posibilidad política que Macron ha mencionado si el debate se atasca. La convocatoria de un referéndum para que los franceses se pronuncien directamente. La idea es controvertida desde el punto de vista jurídico y político, pero ha sido planteada como vía de salida en caso de enlentecimiento parlamentario y está como opción en el tablero para el futuro de esta ley en Francia.