Un arzobispo ambiguo con la ideología LGBT es nombrado secretario del Dicasterio para el Clero

Un arzobispo ambiguo con la ideología LGBT es nombrado secretario del Dicasterio para el Clero

León XIV ha nombrado secretario del Dicasterio para el Clero a Mons. Carlo Roberto Maria Redaelli, hasta ahora arzobispo de Gorizia, según el boletín oficial de la Santa Sede. El movimiento sitúa en un puesto clave de la Curia a un canonista con larga experiencia en estructuras jurídicas de la Iglesia italiana y con un nombre que, no es neutro. Redaelli ya fue señalado en su día por sostener tesis que cuestionaban el fundamento jurídico de Summorum Pontificum y la continuidad del Misal de 1962.

Un cargo que pesa más de lo que parece

El Dicasterio para el Clero es una oficina de gobierno que trata la disciplina, formación, vida y condiciones del clero diocesano. Y el secretario es, en la práctica, quien hace circular los expedientes y convierte la “línea” en decisiones. Por eso, cuando Roma elige a un secretario, suele elegir a alguien de método, de norma y de engranaje interno, más que de grandes gestos.

Redaelli encaja exactamente en ese patrón.

Un perfil de canonista: Milán, Gregoriana y CEI

Nacido en Milán en 1956 y ordenado sacerdote en 1980, Redaelli se formó como jurista y obtuvo la licenciatura en Derecho Canónico en la Gregoriana (1988). Su carrera fue la del hombre de curia diocesana y de estructuras. En Milán trabajó en la abogacía eclesiástica y llegó a ser vicario general; más tarde fue auxiliar y, desde 2012, arzobispo de Gorizia.

Ese perfil técnico se consolidó en la Conferencia Episcopal Italiana. Redaelli presidió el Consejo para los asuntos jurídicos de la CEI y estuvo vinculado durante años a cuestiones de bienes eclesiásticos y administración. Es el tipo de currículum que Roma utiliza cuando busca a alguien capaz de “ordenar la casa” sin sentimentalismos.

La confianza de Roma: visitador donde hay fuego

Redaelli fue designado visitador apostólico en Acqui en 2016 y después administrador apostólico en 2018. También fue enviado como visitador a Pescara-Penne (2020).

Más recientemente, el Vaticano lo envió a Piazza Armerina en una visita apostólica marcada por un contexto de máxima sensibilidad: medios italianos relacionaron la visita con el intento de aclarar gestión y gobernabilidad diocesana en medio de un caso judicial que afectaba a la diócesis. Independientemente del detalle, el hecho relevante es el mismo: Roma lo usa como hombre de inspección, diagnóstico y control.

El «matrimonio» gay en Staranzano

Su nombre, sin embargo, no sólo se asocia a tareas de gobierno. Redaelli quedó señalado en 2017 por la polémica de Staranzano, cuando un responsable scout contrajo “matrimonio” civil con otro hombre y el caso desembocó en un conflicto público dentro de la diócesis. La controversia se agravó por la ausencia de una intervención clara por parte del ordinario ante una situación especialmente delicada, al tratarse de un ámbito educativo y de formación juvenil.

Según reconstruyó el medio italiano La Nuova Bussola Quotidiana, el párroco Francesco Maria Fragiacomo sostuvo que había advertido con antelación al entonces responsable diocesano —es decir, a Mons. Carlo Roberto Maria Redaelli— sobre el escándalo que se estaba gestando. Sin embargo, el artículo describe que no hubo una intervención efectiva ni una toma de posición nítida por parte del arzobispo ante el caso, que terminó estallando públicamente.

En ese contexto cobró relevancia una carta pública del párroco dirigida al arzobispo, en la que pedía claridad sobre el discernimiento eclesial y alertaba del daño causado por el episodio. La misma nota añade que, ya con la polémica en marcha, desde el entorno diocesano se hizo saber que Redaelli estaba “muy disgustado”, sin que ello se tradujera en una respuesta clara que cerrara el conflicto.

Redaelli y la Misa tradicional

En 2018, su nombre quedó asociado a una ofensiva dentro de la Iglesia italiana contra la legitimidad práctica de la Misa tradicional amparada por Benedicto XVI. Según aquella línea, Redaelli habría sostenido que el Misal de 1962 fue abolido por Pablo VI, y que Summorum Pontificum partiría de una premisa jurídica errónea.

La atribución de esas tesis fue recogida y comentada en distintos ámbitos eclesiales, y resulta especialmente significativa ahora que Redaelli pasa a un puesto de alto nivel en la Curia.

Sin embargo, que Redaelli pase al Dicasterio para el Clero no equivale automáticamente a una “política litúrgica”, porque esa competencia directa no está ahí. Pero sí coloca a un hombre con historial polémico en un ámbito que roza la vida cotidiana del clero: seminarios, disciplina, tensiones diocesanas y, muchas veces, también el conflicto por la liturgia.

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