Gänswein celebra que con León XIV “vuelve la normalidad” y habla de un giro de clima en el Vaticano

Gänswein celebra que con León XIV “vuelve la normalidad” y habla de un giro de clima en el Vaticano

El arzobispo Georg Gänswein, nuncio apostólico en Lituania, Letonia y Estonia, asegura que con el pontificado de León XIV “está volviendo lentamente la normalidad” y que se percibe “un cambio de ambiente para bien”, según declaraciones en una entrevista con EWTN.

Una frase cargada de intención

En boca de Gänswein, la palabra “normalidad” no es un adjetivo inocente. Su biografía en los últimos años —primero como prefecto de la Casa Pontificia y, sobre todo, como secretario de Benedicto XVI— convierte cualquier valoración suya en algo más que una opinión personal. Cuando afirma que el cambio de pontificado ha tenido “una nueva repercusión positiva” en las dificultades que existían, está sugiriendo que el problema no era sólo de gestión, sino de atmósfera eclesial: el modo de gobernar, el trato interno y la manera de presentar los acentos católicos esenciales.

De la marginación a la diplomacia: el trasfondo del testimonio

La intervención de Gänswein adquiere relieve porque su relación con el pontificado anterior fue, como mínimo, áspera. Fue apartado de su cargo en la Casa Pontificia y, tras la muerte de Benedicto XVI, fue enviado a Alemania sin destino concreto. Con el tiempo, la Santa Sede lo destinó al Báltico como nuncio. Desde esa posición, su lectura del nuevo Papa tiene el valor —y también el peso— de quien ha conocido por dentro las tensiones recientes y ahora observa una transición de estilo.

“Acentos” recuperados: lo que había quedado “bajo la mesa”

Gänswein sostiene que León XIV ha marcado “algunos acentos” que no son novedosos, pero que en los últimos años “habían quedado completamente bajo la mesa”. La afirmación apunta a una percepción extendida en sectores amplios de la Iglesia: que, más que un debate de contenidos, se vivió una etapa en la que ciertas prioridades tradicionales —claridad doctrinal, centralidad de la liturgia, lenguaje teológico menos político— quedaron relegadas por un enfoque más pragmático y fluctuante.

Un Papa con línea clara y tono catequético

Más allá de la impresión ambiental, Gänswein subraya un rasgo de fondo: una “línea clara” en la predicación. Afirma que en las catequesis y homilías de León XIV se percibe un hombre que vive y anuncia desde el “espíritu agustiniano”. El nuncio destaca además el uso frecuente de san Agustín, presentado no como adorno erudito, sino como clave de un estilo pastoral centrado en el Evangelio, en la conversión y en la transmisión íntegra de la fe.

Un comentario que Roma no ignorará

Que un nuncio —y precisamente Gänswein— hable de “normalidad” y de mejora del clima no es un simple titular simpático. Es un mensaje que será leído como termómetro interno, una confirmación de que León XIV está reordenando formas, lenguaje y prioridades sin necesidad de inventar nada nuevo, precisamente volviendo a lo que siempre ha sostenido la Iglesia. En un tiempo de desgaste, esa “normalidad” puede ser, para muchos católicos  —como Gänswein— la mejor noticia.

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