La diócesis de Córdoba habilitó un equipo de sacerdotes para atender a las víctimas y familiares del accidente ferroviario ocurrido en el término de Adamuz, poniendo a disposición de quienes lo necesiten un servicio de acompañamiento espiritual y escucha.
Desde que se conoció la tragedia, la Iglesia de Córdoba se ha mantenido “a disposición de las víctimas y las autoridades” para ofrecer su ayuda en las necesidades que han ido surgiendo. En Infovaticana ya señalábamos la importancia de que, ante un golpe así, la respuesta eclesial no se quede en palabras, sino que se traduzca en presencia real, oración y consuelo allí donde están las familias. Por eso, es una buena noticia que esa disponibilidad se concrete ahora en un servicio estable de atención espiritual en el punto de apoyo.
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En la capital, desde este martes, los sacerdotes Leopoldo Rivero, Francisco J. Granados y Manuel Sánchez se han desplazado al Centro Cívico de Poniente Sur, señalado como punto de apoyo para las familias. Allí permanecerán en una sala habilitada para recibir “con privacidad” a las personas que requieran atención. “La Iglesia se pone al servicio de la atención espiritual tan necesaria en este momento”, afirma Leopoldo.
La diócesis explica además que el acompañamiento se realizará en coordinación con el equipo psicológico: “Con la atención de los psicólogos, derivarán a las familias que lo necesiten a los sacerdotes para poder estar con ellas, acompañarlos y orar para que sientan el calor, la cercanía y el consuelo”, subraya Leopoldo Rivero.
