La Iglesia católica en México ha convocado el Segundo Diálogo Nacional por la Paz, una cita que busca pasar del diagnóstico a la corresponsabilidad frente a la violencia que asfixia al país. El encuentro se celebrará del 30 de enero al 1 de febrero de 2026 en el ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara (Jalisco), y pretende reunir a más de mil participantes de distintos ámbitos: Iglesia, universidades, organizaciones civiles, sector empresarial, juventudes, víctimas y autoridades locales.
La iniciativa —impulsada por actores eclesiales y sociales— se presenta como un intento de articular esfuerzos y “volver a encontrarse” en un contexto que los organizadores describen como polarizado y marcado por la desconfianza. La consigna de la convocatoria es explícita: “dialogar, articular y transformar para vivir en paz”, con un enfoque que apunta a la reconstrucción del tejido social desde lo local.
Según los promotores, el país se enfrenta a una decisión de fondo: seguir “administrando” la violencia o exigir una paz sostenible y territorial, capaz de sobrevivir a los ciclos políticos. En esa línea, el segundo diálogo busca consolidar una agenda de trabajo que no se quede en declaraciones, sino que incorpore rutas de acción y compromisos verificables, con especial atención a la escucha de las víctimas y a la responsabilidad de las autoridades.
El encuentro da continuidad al proceso iniciado en 2023, cuando se celebró una primera edición en Puebla. Entonces se planteó la necesidad de coordinar esfuerzos ante el avance de la inseguridad; ahora, la convocatoria insiste en que la paz no se construye con consignas, sino con comunidad, justicia y presencia real en el territorio, allí donde la violencia ha normalizado el miedo y la extorsión.
