La Conferencia Episcopal Alemana (DBK) celebrará su asamblea plenaria de primavera del 23 al 26 de febrero de 2026 en Würzburg. En ese encuentro, los obispos alemanes deberán elegir al próximo presidente del episcopado, una votación prevista por sus estatutos tras seis años de mandato.
La cita llega con un movimiento significativo: el actual presidente, mons. Georg Bätzing —rostro más visible del Camino Sinodal alemán, el proceso que en los últimos años ha tensionado la comunión eclesial en Alemania con propuestas de reforma en cuestiones sensibles— ha comunicado por carta a los miembros de la conferencia que no se presentará a la reelección.
En su mensaje interno, Bätzing afirma de forma explícita que “no está disponible para un nuevo mandato” y explica que ha tomado la decisión tras “consejo y madura reflexión”. Describe su presidencia como un servicio prestado en “tiempos verdaderamente exigentes” y habla de “seis años intensos” en los que, junto con otros actores eclesiales y miembros del “pueblo de Dios”, dice haber impulsado cambios orientados a una “forma futura sostenible” de la Iglesia en Alemania.
El prelado sostiene que ha llegado el momento de pasar esa tarea a “otras manos” y se muestra confiado en que el trabajo continuará “bien”. En el mismo texto añade que reza por la elección y pide que, dentro de la conferencia, se mantengan la “palabra abierta”, el esfuerzo constructivo y la disposición a acercarse unos a otros, para “testimoniar la alegría de la fe” a los católicos en Alemania y más allá.
En paralelo, el Camino Sinodal alemán encara ahora una fase de “cierre” formal y de continuación institucional: su sexta y última asamblea está convocada en Stuttgart del 29 al 31 de enero de 2026, con la finalidad declarada de evaluar la aplicación de los acuerdos ya aprobados; mientras tanto, el llamado “Comité Sinodal” ha seguido trabajando en la transición hacia una futura “Conferencia Sinodal”, un diseño de gobernanza que debe esperar la aprobación de Roma antes del inicio del proceso.
