Los Patriarcas y Jefes de las Iglesias en Jerusalén publicaron una declaración (17 de enero de 2026) en la que denuncian que determinadas iniciativas locales, asociadas a “ideologías dañinas” como el sionismo cristiano, “engañan al público”, siembran confusión y dañan la unidad del rebaño. Los firmantes advierten además de una posible instrumentalización política que podría perjudicar la presencia cristiana en Tierra Santa y en todo Oriente Medio.
Una advertencia directa: “ideologías dañinas” que dividen y confunden
En su comunicado, los Patriarcas y Jefes de las Iglesias en Jerusalén afirman que la comunidad cristiana en Tierra Santa está confiada a las Iglesias apostólicas, que han sostenido su ministerio “a lo largo de los siglos”. En ese contexto, denuncian que actividades recientes de individuos locales que impulsan “ideologías dañinas, como el sionismo cristiano”, estarían causando confusión pública y debilitando la unidad de los fieles.
La declaración sostiene que estas iniciativas no solo fracturan internamente, sino que además favorecen una lectura política del cristianismo en una región donde la presencia cristiana ya es frágil.
¿Qué es el “sionismo cristiano”?
El texto menciona expresamente el sionismo cristiano. En términos generales, se trata de una corriente —muy presente en ciertos sectores evangélicos y protestantes— que interpreta el apoyo al Estado de Israel y al proyecto sionista como parte del cumplimiento de profecías bíblicas, y por ello promueve respaldo político y cultural a esa agenda.
Desde esa óptica, la Tierra Santa deja de ser principalmente un lugar de fe y custodia cristiana, para convertirse en un tablero ideológico y geopolítico. Es precisamente ese desplazamiento —de la fe al activismo político— lo que preocupa a los líderes de Jerusalén.
“Autoridad fuera de la comunión”: los Patriarcas recuerdan quién representa a los cristianos locales
Los firmantes citan Romanos 12,5 (“un solo cuerpo en Cristo”) para subrayar que reclamar autoridad fuera de la comunión eclesial hiere la unidad y carga la misión pastoral de las Iglesias históricas: las mismas que custodian la vida cristiana en los lugares vinculados a la vida, muerte y resurrección de Cristo.
Más aún: expresan preocupación porque esas personas habrían sido acogidas “a niveles oficiales” tanto local como internacionalmente, algo que describen como una injerencia en la vida interna de las Iglesias y un desconocimiento de la responsabilidad pastoral de los Patriarcas y Jefes de las Iglesias en Jerusalén.
“Solo nosotros representamos a nuestras Iglesias”: mensaje a gobiernos y actores internacionales
La declaración incluye un punto especialmente contundente: los Patriarcas y Jefes de las Iglesias reiteran que solo ellos representan a las Iglesias y a sus fieles en lo relativo a la vida religiosa, comunitaria y pastoral de los cristianos en Tierra Santa.
El texto concluye pidiendo sabiduría para proteger al pueblo cristiano y salvaguardar su testimonio en una tierra sagrada, hoy atravesada por presiones políticas, discursos ideológicos y luchas de representación.
