Según el World Watch List 2026 de Open Doors vuelve a colocar a Nigeria en el punto más crítico de la persecución violenta contra los cristianos. El informe contabiliza 4.849 cristianos asesinados por su fe en el mundo durante el periodo analizado, de los cuales 3.490 murieron en Nigeria, una proporción que ronda el 72% del total.
El dato se integra en una tendencia más amplia que Open Doors presenta como un empeoramiento global. En el mismo documento se afirma que el número de cristianos que padecen altos niveles de persecución y discriminación habría aumentado hasta alcanzar los 388 millones, con un incremento notable respecto al periodo anterior.
El caso nigeriano
En el caso nigeriano, el informe y los testimonios asociados insisten en que no se trata de un fenómeno uniforme. En distintas regiones coinciden actores y dinámicas diferentes. Por un lado, se mantiene la amenaza de grupos yihadistas como Boko Haram y ISWAP, con un discurso abiertamente ideológico. Por otro, se describen episodios de violencia en el llamado Middle Belt que combinan tensiones por tierra y recursos con un componente identitario que afecta de manera recurrente a comunidades cristianas.
Una parte del foco internacional se ha desplazado hacia la violencia atribuida a militantes fulani en el cinturón central, donde la fricción entre pastores y agricultores se ha convertido en un escenario de ataques, secuestros y asesinatos. Organismos como el Observatory for Religious Freedom in Africa (ORFA) han señalado que los cristianos aparecen con mayor frecuencia entre las víctimas en esa zona, algo que, de acuerdo con el texto, también se relaciona con la lógica del secuestro y los rescates.
Un entorno en tensión
El informe llega, además, en un momento de renovada atención política sobre Nigeria. En los últimos meses el tema ha generado declaraciones en Estados Unidos y presión pública sobre el gobierno nigeriano por su incapacidad para proteger a la población civil. En Roma también hubo un pronunciamiento. En noviembre de 2025, el papa León XIV se refirió a la crisis, reconoció que tanto cristianos como musulmanes han sido asesinados y pidió al gobierno promover una libertad religiosa auténtica.
En conjunto, la fotografía que deja el ranking es incómoda por su crudeza y por su continuidad. No se trata de episodios aislados ni de un problema marginal, sino de una violencia persistente que se ha enquistado en regiones enteras. Y, según Open Doors, Nigeria sigue siendo el lugar donde esa persecución se expresa con mayor letalidad.
