Empiezan a filtrarse, aún sin confirmación oficial por parte de la Santa Sede, las primeras posibilidades sobre fechas y recorrido del que sería el primer viaje apostólico del Papa León XIV a España. Aunque la agenda definitiva sigue abierta y sujeta a ajustes, distintas fuentes institucionales y eclesiales coinciden ya en un esquema bastante definido para el próximo mes de junio, con Madrid, Barcelona y Canarias como escenarios de una visita que tendría un marcado peso pastoral, institucional y simbólico.
Según ha adelantado La Iberia, en una información firmada por Pablo Mariñoso, el Pontífice aterrizaría en Madrid el viernes 6 de junio y regresaría a Roma, previsiblemente, el día 12, tras culminar su paso por el archipiélago canario. La capital sería el punto de partida de una visita intensa que comenzaría con una recepción oficial en el aeropuerto de Barajas y un posterior saludo a los Reyes en el Palacio de la Zarzuela.
La tarde del viernes estaría marcada por un primer gesto pastoral, con una visita a un centro de Cáritas en Madrid, antes de uno de los actos más destacados del viaje: una gran vigilia con jóvenes y fieles en el estadio Santiago Bernabéu, cuya organización ya se estaría coordinando con el Ayuntamiento de la capital. Este acto se perfila como uno de los grandes momentos de la visita apostólica.
El domingo 7 de junio, solemnidad del Corpus Christi, León XIV presidiría una gran Eucaristía en el centro de Madrid, previsiblemente en el eje de la Castellana, con una procesión eucarística posterior. Por la tarde tendría lugar uno de los encuentros más significaticos del viaje: una reunión con el mundo universitario en el Monasterio de San Lorenzo del Escorial.
La elección de este enclave no es menor. El Escorial constituye uno de los corazones espirituales e históricos de la Hispanidad, un lugar estrechamente vinculado a la identidad católica de España y gestionado por la Orden de San Agustín, a la que pertenece el Pontífice. Además, en su llegada al monasterio, el Papa pasaría ante la cruz más grande del mundo, la del Valle de los Caídos, un elemento de enorme carga histórica y religiosa que dotaría al desplazamiento de una fuerza simbólica difícil de ignorar teniendo en cuenta el ataque que sufre la basílica pontificia.
La jornada del lunes 8 de junio tendría un perfil marcadamente institucional. Estarían previstos encuentros con el Gobierno y otras autoridades del Estado, sin que se descarte una recepción en las Cortes Generales. Ese mismo día, el Papa dedicaría tiempo a la Iglesia en España, con una comida con los obispos en la Nunciatura Apostólica y un encuentro vespertino con sacerdotes, vida consagrada, seminaristas y fieles de la diócesis de Madrid, probablemente en el entorno de la Almudena.
El martes 9 de junio se cerraría la etapa madrileña con gestos pastorales dirigidos a la periferia, incluida la posible bendición de la primera piedra de nuevas parroquias, antes del traslado del Pontífice a Barcelona. En la capital catalana, donde permanecería también el miércoles 10, las principales celebraciones se desarrollarían en la Sagrada Familia, en el contexto del centenario de Antonio Gaudí y la inminente finalización de la parte más significativa de las obras con la cruz que corona el templo.
La visita concluiría con el desplazamiento a las Islas Canarias los días 11 y 12 de junio, siguiendo el deseo expresado en vida por el Papa Francisco de poner el foco en la realidad migratoria. Aunque los actos concretos aún no han trascendido, se espera un encuentro directo con inmigrantes llegados recientemente a las costas españolas, en una clara señal de continuidad con una de las grandes preocupaciones pastorales del pontificado anterior. Este gesto debería generar una seria preocupación por un posible efecto llamada. ¿Qué pasaría si decenas de cayucos se lanzan al océano para hacer coincidir su llegada con la visits de León XIV y se produjese una desgracia?
Tal como subraya La Iberia, toda la agenda permanece pendiente de confirmación oficial y condicionada al contexto político español, especialmente a la eventual convocatoria de elecciones generales. Con todo, Madrid, Barcelona y Canarias ya se preparan para una visita histórica.
