La Federación Una Voce Internacional ha publicado un análisis crítico sobre el texto que el cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, habría distribuido a los cardenales durante el reciente consistorio en Roma. Según Una Voce, el documento —difundido por la periodista Diane Montagna— insiste en la necesidad de “unidad litúrgica” como argumento para sostener las restricciones a la Misa tradicional, sin responder a las objeciones de fondo planteadas por sus críticos.
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Un texto repartido, pero no debatido
Según el artículo, la liturgia figuraba entre los cuatro asuntos propuestos inicialmente para el consistorio, pero los cardenales optaron por tratar solo dos, dejando fuera este punto. En ese contexto, el texto atribuido a Roche se habría entregado en mano, sin discusión formal en el aula.
Una Voce sostiene que existían versiones en italiano e inglés, y apunta incluso problemas en la traducción del documento, insinuando que el cardenal no lo habría redactado personalmente.
La tesis central: reforma y “unidad” como fundamento
Una Voce resume el planteamiento del texto en tres pilares: La liturgia cambia y se reforma a lo largo de la historia mediante un “desarrollo orgánico”; La reforma litúrgica posconciliar se vincula a la autoridad del Concilio Vaticano II y la unidad litúrgica sería necesaria para preservar la unidad de la Iglesia, apoyándose en referencias a san Pío V, el Vaticano II, Benedicto XVI y Francisco.
El análisis considera que, en lugar de dialogar con las críticas a Traditionis custodes, el texto “dobla la apuesta” y busca cerrar la discusión con un relato histórico-teológico ya conocido.
El punto polémico: “una y la misma oración”
Una Voce identifica como núcleo del argumento una cita atribuida a Francisco para justificar Traditionis custodes: la idea de que la Iglesia debe “elevar… una y la misma oración” como expresión de unidad, vinculándola a Missale Romanum (1969) de Pablo VI.
Frente a ello, el texto plantea una objeción que conviene explicar al lector hispanohablante: la Iglesia católica no es litúrgicamente monolítica. Existen ritos orientales en plena comunión con Roma y, en Occidente, usos y ritos propios (por ejemplo, el ambrosiano). Además, en tiempos recientes se han aprobado formas litúrgicas particulares para contextos específicos.
El punto de Una Voce es que, si se admite esa diversidad legítima, debería explicarse por qué la Misa tradicional romana sería un obstáculo para la unidad mientras otras formas y ritos no lo serían.
Vaticano II: diversidad sin “uniformidad rígida”
El artículo apoya su crítica citando dos referencias conciliares, la primera: Orientalium Ecclesiarum (n. 6), donde el Concilio pide a las Iglesias orientales conservar o recuperar sus tradiciones propias y la segunda: Sacrosanctum Concilium (n. 37), donde se afirma que la Iglesia no desea imponer una uniformidad rígida en la liturgia.
Desde ese marco, Una Voce sostiene que el argumento “unidad = uniformidad” sería teológicamente débil y, además, mal fundamentado.
El debate sobre la traducción de Pablo VI
Otro punto relevante del análisis es el uso de Pablo VI. Una Voce afirma que la expresión “una y la misma oración” habría sido mal traducida o sacada de contexto, y que la intención de Pablo VI al promulgar el nuevo Misal era precisamente subrayar que, aunque se introdujeran lenguas vernáculas, la Misa seguía siendo la misma acción litúrgica: una “oración única” que une a la Iglesia incluso en medio de variedad lingüística.
El artículo concluye que esa cita, utilizada para justificar restricciones a la Misa tradicional, operaría como una “maniobra” argumentativa.
Crítica histórica: reformas sí, “reescritura total” no
Una Voce también cuestiona el paralelismo entre reformas históricas (Trento y otras) y la reforma posconciliar. A su juicio, aquellas reformas no supusieron una reescritura amplia de textos, sino ajustes basados en manuscritos y ediciones consideradas más fiables.
Asimismo, sostiene que el Vaticano II no mandató cada una de las decisiones posteriores de los reformadores y recuerda dos principios de Sacrosanctum Concilium usados con frecuencia en este debate: que el latín debía conservarse en los ritos latinos (SC 36) y que no debe innovarse salvo que el bien de la Iglesia lo requiera “genuina y ciertamente” (SC 23).
Conclusión de Una Voce: no es diálogo, sino “reacción de retaguardia”
Finalmente, el artículo termina afirmando que el texto atribuido a Roche no pretende entrar en una discusión real sobre Traditionis custodes, sino “evitar el debate” insistiendo en un marco interpretativo favorable a la supresión o restricción de la Misa tradicional. Y expresa el deseo de que, antes de aconsejar al Papa León XIV sobre este tema, los cardenales puedan escuchar también una respuesta completa a esas tesis.
