La Diócesis de Roma ha presentado este miércoles el llamado “Programa nuevas iglesias”, un plan para dotar de edificios de culto y espacios pastorales a cinco comunidades parroquiales ya existentes en la periferia de la capital, pero que hasta ahora carecen de templos y estructuras estables. La iniciativa se ha dado a conocer en la sede de la Conferencia Episcopal Italiana, con la presencia del cardenal Baldo Reina, vicario general para la Diócesis de Roma.
Según la información difundida por Vatican News, el programa se apoyará en tres criterios: sostenibilidad, versatilidad y reconocibilidad, con el objetivo de levantar complejos parroquiales “económicos” y “arquitectónicamente sostenibles”. El plan prevé actuaciones en los sectores oeste (Santa Brigida di Svezia y San Giovanni Nepomuceno Neumann), sur (Sant’Anselmo alla Cecchignola y San Vincenzo de’ Paoli en Ostia) y este (Sant’Anna a Morena, donde se contempla una ampliación). Los costes se cubrirán con fondos del 8×1000 y con cofinanciación de la Diócesis de Roma.
Cinco parroquias “ya instituidas”, pero sin templo
El cardenal Reina subrayó que se trata de parroquias canónicamente erigidas que, pese a existir como comunidades, no disponen todavía de un edificio destinado al culto y a la pastoral: un lugar para la celebración de los sacramentos y para actividades de oración, formación y vida comunitaria (familias, niños y universitarios). El proyecto, añadió, se presenta como respuesta a las necesidades crecientes de las periferias, en un contexto de expansión demográfica de la ciudad.
Menos “grandes bloques de hormigón”: el giro hacia estructuras ligeras
Uno de los ejes del plan es la reducción de costes de construcción y mantenimiento. En este marco, el director del área nacional de bienes culturales eclesiásticos y edificación de culto de la CEI, don Luca Franceschini, recordó que en los últimos 25 años se realizaron 37 intervenciones, 25 de ellas relativas a nuevos complejos parroquiales, con una previsión de gasto de 98 millones de euros, de los cuales 57 millones procedían del 8×1000.
De ahí la insistencia en un cambio de enfoque: “no queremos construir grandes edificios de hormigón armado”, afirmó. En esa línea, el artículo destaca que la opción por construcciones en madera ha suscitado un respaldo amplio entre obispos, párrocos y comunidades, subrayando sus ventajas técnicas: aislamiento, ligereza, resistencia, comportamiento ante el fuego y la posibilidad de prefabricación, con mayor control de tiempos y costes.
Concursos desde el 20 de enero: arquitecto, liturgista y artista
La fase proyectual arrancará el 20 de enero con una “manifestación de interés” que se publicará en el sitio web de la CEI para seleccionar equipos profesionales a nivel nacional. Los grupos de trabajo —según se explicó— deberán integrar un técnico proyectista, un liturgista y un artista, y sus propuestas serán evaluadas por una comisión. Después se procederá a los encargos y a la adjudicación de obras mediante apalto integrado.
El objetivo declarado es combinar liturgia, arte y arquitectura, reivindicando la “belleza” como requisito, sin perder de vista las exigencias propias del espacio sagrado.
