El histórico altar del Monasterio Patriarcal Siro-Ortodoxo de San Marcos, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, ha sido desvelado por primera vez en casi 350 años después de una restauración a fondo. La reapertura, el 11 de enero, permitió ver de nuevo los detalles en pan de oro y la decoración barroca que habían permanecido ocultos durante siglos bajo daños, retoques y reparaciones antiguas.
Según informó OSV News, el vicario patriarcal siro-ortodoxo para Jerusalén, Jordania y Tierra Santa, mons. Mor Anthimos Jack Yakoub, describió la conclusión del trabajo como “un milagro”. La restauración fue realizada por un equipo de cinco expertos mexicanos vinculados al canal católico María Visión, y se prolongó durante dos años, con una interrupción de ocho meses a raíz del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la guerra posterior, que complicó cualquier proyecto en la zona.
La importancia del monasterio no es solo artística. De acuerdo con la tradición siro-ortodoxa, este lugar se identifica con la casa de Marcos, donde Jesús habría indicado a Pedro y Juan preparar la Pascua, y se asocia también con el Aposento Alto, escenario de la Última Cena, el lavatorio de los pies, apariciones del Resucitado y Pentecostés. En palabras del arzobispo, desde allí la primera Iglesia “se fortaleció” y el Evangelio se extendió a los pueblos.
La comunidad llevaba años deseando recuperar el retablo. Su color se había ido apagando por intervenciones antiguas —entre ellas, un spray químico “dorado” aplicado tiempo atrás— y una inscripción en la parte superior del altar señala que la última restauración oficial se realizó en 1733. Estudios citados en el reportaje sugieren que la pieza podría tener unos 400 años. Las pruebas revelaron además un problema crítico: el conjunto estaba infestado de termitas y, sin una intervención urgente, podía colapsar en el plazo de un año.
El proyecto tenía un coste difícilmente asumible para una comunidad pequeña: cerca de medio millón de euros (unos 600.000 dólares). La solución llegó, según relatan, por una “providencial” coincidencia con Emilio Burillo, fundador de María Visión, quien se comprometió a poner el equipo y el trabajo sin cobrar. La iniciativa se amplió, además, a otros elementos del templo: el altar litúrgico, las cúpulas, la decoración, los iconos y sus marcos, la sede episcopal, el baptisterio y otros muebles históricos.
Entre las piezas restauradas figura también la Imagen Milagrosa de la Virgen María, venerada por la comunidad y atribuida por tradición a san Lucas. El restaurador Carlos Lozoya explicó que el icono estaba muy oscurecido por el paso del tiempo, el humo de velas y la suciedad acumulada, y que el proceso permitió recuperar colores originales sin dañar la pintura. El equipo envió muestras a especialistas en Madrid para precisar la antigüedad del icono, con resultados previstos para finales de enero.
