El secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, mons. Paul Richard Gallagher, denunció este 13 de enero en Roma que la gestación subrogada convierte a la persona en objeto de transacción y constituye una “nueva forma de colonialismo” sostenida por mecanismos de mercado que terminan explotando a los más vulnerables. Lo hizo durante el diálogo “Un frente común para la dignidad humana: prevenir la mercantilización de mujeres y niños en la gestación subrogada”, celebrado en la Embajada de Italia ante la Santa Sede (Palazzo Borromeo).
La intervención se apoyó en las recientes palabras del Papa León XIV, quien el 9 de enero de 2026, ante el Cuerpo Diplomático acreditado, calificó la práctica de violación de la dignidad del niño —reducido a “producto”— y de la madre —instrumentalizada en su cuerpo y proceso generativo—, al transformar la gestación en un “servicio negociable”.
“El centro no puede ser el deseo del adulto”
Gallagher sostuvo que el problema de fondo es la mercantilización de la persona: incluso cuando se presenta como gesto “generoso”, la lógica contractual acaba colocando el interés del adulto por encima del bien del menor. En su análisis, el niño pasa a ser “entregado” en virtud de un contrato y la mujer queda reducida a un instrumento reproductivo, con consecuencias sociales directas sobre la comprensión de la maternidad y de la dignidad humana.
El prelado subrayó además que el consentimiento formal no siempre es garantía contra el abuso: muchos acuerdos se firman bajo presión económica y mediante agencias intermediarias que limitan la libertad real de decisión.
Contra la regulación: “la única respuesta coherente es abolir”
En el encuentro se abordó también el debate internacional sobre si conviene prohibir o regular el fenómeno. Gallagher advirtió que la regulación puede resultar “inadecuada y contraproducente”, porque al facilitar y “asegurar” procedimientos, aumenta la demanda y, por tanto, la oferta: más contratos, más mujeres expuestas a explotación y más niños tratados como mercancía.
Italia defiende su endurecimiento penal desde 2024
En el mismo diálogo participó la ministra italiana de Familia, Natalidad e Igualdad de Oportunidades, Eugenia Maria Roccella, quien defendió la línea legislativa de Italia y rechazó que pueda hablarse de “donación” en la gestación subrogada: “no se puede contractualizar un embarazo”, vino a sostener, insistiendo en que la prioridad debe ser la tutela del menor y la acción coordinada en foros multilaterales.
La Santa Sede: trabajo internacional y defensa del menor
Gallagher concluyó apelando a un trabajo compartido a nivel internacional para impedir que la práctica se consolide especialmente en países más pobres, recordando que “nadie tiene derecho a un niño”, que es un don, y que la diplomacia de la Santa Sede seguirá insistiendo en la protección de los derechos de los niños.