El arzobispo de Oviedo denuncia la instrumentalización política de los abusos de menores

El arzobispo de Oviedo denuncia la instrumentalización política de los abusos de menores

El arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, ha publicado en ABC un artículo en el que critica con dureza lo que considera un uso ideológico y político de los abusos a menores, tanto dentro como fuera de la Iglesia, y denuncia la falta de un consenso real para afrontar este drama con verdad, justicia y reparación.

En su texto, titulado El des-acuerdo en los abusos de menores, el prelado sostiene que el debate público sobre esta cuestión se ha convertido en un “arma de distracción masiva”, utilizada para generar confrontación y ocultar otras responsabilidades políticas y sociales. A su juicio, se recurre a polémicas interesadas que impiden un análisis sereno y completo del problema.

Críticas al acuerdo Gobierno-Conferencia Episcopal

Sanz Montes se refiere de manera explícita al acuerdo alcanzado entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal Española para la atención a las víctimas de abusos, un pacto que, según recuerda, no fue respaldado por el Defensor del Pueblo. El arzobispo señala que dicho acuerdo excluye deliberadamente otros ámbitos donde también se han producido abusos, centrando casi en exclusiva el foco en la Iglesia Católica.

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En este sentido, subraya que la mayor parte de los casos recogidos en el informe del Defensor del Pueblo no se produjeron en el ámbito eclesial, sino en entornos familiares, educativos, deportivos o institucionales, lo que a su juicio revela una visión sesgada del problema.

La responsabilidad de la Iglesia y de la sociedad

El arzobispo reconoce sin ambigüedades la gravedad de los abusos cometidos en el seno de la Iglesia y la necesidad de afrontarlos con responsabilidad moral, acompañamiento a las víctimas y compromiso con la verdad. No obstante, advierte de que reducir el problema a una cuestión exclusivamente eclesial supone una grave distorsión de la realidad.

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Sanz Montes recuerda que la pederastia no es solo un delito, sino también un pecado que destruye a la persona y corrompe a la sociedad, y denuncia que la cultura contemporánea, al banalizar la sexualidad y relativizar la verdad, contribuye a crear un caldo de cultivo propicio para estos crímenes.

Una denuncia del uso ideológico del dolor

Finalmente, el arzobispo lamenta que el sufrimiento de las víctimas sea utilizado como herramienta de confrontación política o ideológica. A su juicio, esta instrumentalización no solo no ayuda a sanar las heridas, sino que impide una respuesta verdaderamente justa y eficaz.

Para Sanz Montes, la lucha contra los abusos exige un compromiso integral de toda la sociedad, sin exclusiones interesadas ni lecturas parciales, y una defensa clara de la verdad frente a la manipulación y el oportunismo.

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