La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción —también conocida como Nuestra Señora del Castillo— en la localidad vallisoletana de Muriel de Zapardiel ha sufrido este lunes el derrumbe parcial de un muro de su ábside, un suceso que tanto la Junta de Castilla y León como la Archidiócesis de Valladolid han calificado de “catástrofe” por afectar a uno de los templos románico-mudéjares más valiosos de la provincia, declarado Bien de Interés Cultural.
El colapso se produjo de forma repentina en torno a las 8:00 de la mañana, lo que obligó a acordonar inmediatamente el perímetro del edificio y a decretar su cierre total por motivos de seguridad. Hasta el lugar se desplazó el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Gonzalo Santonja, acompañado por el delegado diocesano de Patrimonio de la Archidiócesis de Valladolid, Juan Carlos Álvarez, que acudió de urgencia junto a técnicos especializados.
Un suceso “absolutamente imprevisible”
Ambos responsables coincidieron en subrayar el carácter imprevisible del derrumbe. Según explicó Álvarez, los servicios de patrimonio del Obispado habían realizado visitas técnicas al templo durante los meses de junio y julio sin detectar signos de alarma. “Vimos la iglesia por dentro y por fuera y no hubo ninguna situación preocupante”, afirmó.
Santonja, visiblemente afectado por el estado del edificio, advirtió de que, aunque las actuaciones serán inmediatas, es probable que existan daños estructurales más profundos de los que se aprecian a simple vista.
Una joya del románico-mudéjar vallisoletano
Construida entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, la iglesia de Muriel de Zapardiel es uno de los principales ejemplos del románico-mudéjar en Valladolid. Su arquitectura, realizada mayoritariamente en ladrillo, refleja la síntesis entre la tradición cristiana y las técnicas constructivas de raíz islámica propias del mudéjar castellano.
El templo presenta tres naves separadas por pilares y arcos, y conserva en la nave central un destacado artesonado mudéjar de madera. La cabecera albergaba los ábsides originales, decorados con arquerías ciegas de ladrillo, uno de los rasgos más característicos de este estilo en la comarca.
El conjunto se completa con una torre exenta, también de ladrillo y separada del cuerpo principal, que pudo tener en su origen funciones defensivas o de vigilancia.
Valor artístico y uso religioso continuado
En su interior, la iglesia conservaba elementos de notable valor histórico y artístico, como un sagrario del siglo XVI y diverso mobiliario litúrgico de distintas épocas. En el entorno del templo se han documentado además enterramientos medievales, lo que confirma su uso continuado durante siglos como espacio religioso y comunitario.
Clausura del templo y suspensión del culto
Como medidas inmediatas, se ha decretado la clausura total del templo y la suspensión del culto, que se trasladará provisionalmente a una instalación municipal. El Ayuntamiento ha iniciado asimismo la planificación del traslado de las imágenes religiosas, entre ellas la Virgen, un Cristo de Semana Santa y las tallas de San Juan y San Roque.
Análisis de causas y restauración futura
En cuanto a las causas del derrumbe, desde la Archidiócesis se ha pedido cautela. Juan Carlos Álvarez recordó que este tipo de colapsos no suele responder a un único factor, sino a la concurrencia de varios elementos, por lo que el objetivo prioritario será analizar en profundidad el origen del desplome antes de acometer la restauración.
El suceso, que no ha causado daños personales, reabre el debate sobre la conservación del patrimonio histórico en pequeños municipios, donde el paso del tiempo y la falta de uso continuado ponen en riesgo construcciones de gran valor cultural y religioso.
