El arzobispo Georg Gänswein, nuncio apostólico en los países bálticos y durante décadas secretario personal de Benedicto XVI, afirmó recientemente que ya no reza por el papa emérito fallecido, sino a él, pidiéndole su intercesión, y manifestó su esperanza de que la causa de beatificación de Joseph Ratzinger se abra en un futuro próximo.
La afirmación fue realizada durante un acto celebrado el 7 de enero en la Biblioteca Nacional de Lituania, organizado por la revista católica Kelionė, según informa la agencia CNA. En ese contexto, Gänswein ofreció reflexiones personales sobre su nueva misión diplomática, su experiencia pastoral en Lituania y, sobre todo, la huella espiritual y humana que dejó en él su larga colaboración con Benedicto XVI.
Una relación marcada por la providencia
Gänswein describió su vínculo con Joseph Ratzinger como una experiencia profundamente providencial. Recordó que su primer contacto con el entonces profesor alemán se produjo cuando aún era seminarista, a través de la lectura de sus libros y artículos. Más tarde, ya ordenado sacerdote y tras completar sus estudios doctorales, llegó a Roma y fue llamado a colaborar directamente con el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Esa colaboración, iniciada formalmente en 2003 con su nombramiento como secretario personal, no fue —según explicó— solo una formación intelectual y teológica, sino una verdadera escuela de vida cristiana. Gänswein subrayó que Ratzinger fue para él un maestro de fe, inteligencia y coherencia interior.
“Ahora le pido su intercesión”
Uno de los momentos más significativos de su intervención llegó al referirse a la muerte de Benedicto XVI. Gänswein confesó que, desde entonces, ha experimentado un cambio natural en su vida de oración. “Me doy cuenta de que no rezo tanto por él, sino a él, pidiéndole su ayuda”, afirmó, señalando que en diversas ocasiones —también durante su servicio en los países bálticos— ha acudido a su intercesión.
Al mismo tiempo, quiso subrayar la prudencia de la Iglesia en los procesos de reconocimiento de la santidad. Recordó que la Iglesia actúa con especial cautela para discernir si la veneración popular responde a una auténtica fama de santidad y no a una admiración pasajera.
Esperanza en la causa de beatificación
En una entrevista concedida en diciembre de 2025 a la cadena católica alemana K-TV, Gänswein ya había manifestado su esperanza personal de que la causa de beatificación de Benedicto XVI sea abierta. Aquellas declaraciones se produjeron poco antes de una audiencia privada que mantuvo con el papa León XIV durante una visita discreta a Roma.
Sin realizar afirmaciones oficiales ni adelantar decisiones eclesiales, el nuncio dejó claro que su confianza no se basa en una idealización sentimental, sino en el convencimiento de que la vida de Ratzinger fue una entrega constante a la verdad, a la Iglesia y a Dios.
