El régimen de Xi Jinping detiene a líderes cristianos protestantes en una nueva ofensiva religiosa

El régimen de Xi Jinping detiene a líderes cristianos protestantes en una nueva ofensiva religiosa

Las autoridades del régimen comunista chino han intensificado en los últimos días la persecución contra comunidades cristianas que operan al margen de las estructuras religiosas controladas por el Estado. Según informa La Gaceta de la Iberosfera, varias detenciones de líderes protestantes en el suroeste del país confirman un nuevo endurecimiento del control ejercido por el Partido Comunista Chino sobre las confesiones religiosas.

La operación policial tuvo lugar en la provincia de Sichuan y se dirigió contra una de las congregaciones protestantes clandestinas más conocidas de la región. De acuerdo con comunicados de la propia comunidad cristiana y de organizaciones internacionales de derechos humanos, al menos cuatro personas fueron detenidas, mientras que otras dos permanecían en paradero desconocido.

Detenciones y desapariciones

Entre los arrestados figuran el presbítero Li Yingqiang y su esposa, así como el predicador Dai Zhichao. Las detenciones se produjeron de manera coordinada y sin información pública sobre cargos formales, una práctica habitual en los casos de represión religiosa en China.

Aunque el país alberga a decenas de millones de cristianos —tanto protestantes como católicos—, muchos de ellos pertenecientes a la clase media urbana, la práctica religiosa fuera de los canales oficiales se ha vuelto cada vez más peligrosa. Durante años, las llamadas “iglesias domésticas” operaron bajo una tolerancia precaria, pero esa margen de maniobra se ha reducido drásticamente en el actual contexto político.

Imposición ideológica y control estatal

El presidente Xi Jinping ha reiterado en diversas ocasiones la necesidad de “sinizar” las religiones, es decir, someterlas a la ideología y a los objetivos del Partido Comunista. Según Bob Fu, director de la organización ChinaAid, el objetivo del régimen es obligar a las comunidades cristianas a aceptar plenamente la línea del partido o enfrentarse a su disolución.

Esta estrategia se inscribe en una ofensiva más amplia contra la sociedad civil, que incluye el control de asociaciones, medios de comunicación y cualquier estructura que escape a la supervisión directa del Estado.

Repercusiones internacionales

El recrudecimiento de la represión religiosa podría tener consecuencias diplomáticas. La Gaceta de la Iberosfera señala que esta campaña puede complicar las relaciones entre Pekín y Washington, especialmente de cara a las cumbres previstas para este año entre Xi Jinping y el presidente estadounidense Donald Trump.

Mientras tanto, las comunidades cristianas clandestinas continúan siendo uno de los blancos prioritarios del aparato represivo chino, en un contexto en el que la libertad religiosa queda subordinada a la obediencia ideológica al régimen comunista.

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