El Papa León XIV ha dirigido una carta a los Ministros Generali de la Conferencia de la Familia Franciscana con motivo de la apertura del VIII Centenario de la muerte de San Francisco de Asís, que se conmemorará a lo largo de 2026.
En el texto, fechado el 7 de enero de 2026 y publicado posteriormente por la Santa Sede, el Pontífice recuerda las palabras con las que el Poverello de Asís acogió la muerte —«nuestra hermana muerte»— y subraya que han pasado ocho siglos desde el tránsito de un santo que dejó una huella decisiva en la vida espiritual de la Iglesia.
La paz como don de Dios, no como construcción humana
El Papa destaca que el mensaje central de San Francisco es el de la paz como don que procede de Dios, no como resultado exclusivo del esfuerzo humano. Recordando el saludo franciscano —«El Señor te dé la paz»—, León XIV afirma que esta expresión condensa la experiencia evangélica del santo y remite directamente al saludo del Cristo resucitado a los discípulos: «Paz a vosotros».
En este sentido, el Pontífice advierte contra la ilusión de pensar que la paz puede edificarse únicamente con medios humanos, y recuerda que se trata de un don que debe ser acogido activamente y vivido cada día. La paz cristiana —señala— no es una fórmula de cortesía, sino el anuncio de la victoria de Cristo sobre la muerte.
Un mensaje vigente en un mundo marcado por la guerra
León XIV sitúa la figura de San Francisco en el contexto actual, marcado por guerras prolongadas, divisiones sociales e inquietud interior, y afirma que el santo continúa hablando al mundo contemporáneo no porque ofrezca soluciones técnicas, sino porque su vida señala la fuente auténtica de la paz.
El Papa subraya que la visión franciscana de la paz no se limita a las relaciones humanas, sino que se extiende a toda la creación. Al recordar que San Francisco llamaba «hermano» al sol y «hermana» a la luna, León XIV destaca que la reconciliación con Dios, con los demás y con el creado son dimensiones inseparables de una misma vocación cristiana.
Llamada a una vida fiel al Evangelio
En la parte final de la carta, el Pontífice exhorta a los miembros de la Familia Franciscana —y, con ellos, a todos los fieles— a dejarse interpelar por el ejemplo de San Francisco, descrito como firme en la fe, sólido en la esperanza y ardiente en la caridad.
El Papa anima a vivir una existencia fiel al Evangelio, confiada al Señor y sostenida por la oración, capaz de iluminar cada circunstancia de la vida, incluso las más dolorosas.
Una oración por la paz en el año jubilar franciscano
León XIV concluye su carta entregando una oración a San Francisco de Asís, en la que pide la gracia de la perfecta alegría, la concordia y el valor de convertirse en “operadores de paz” en un mundo herido por conflictos y divisiones. En ella, el Papa invoca la intercesión del santo para que los cristianos sean testigos “desarmados y desarmantes” de la paz que procede de Cristo.
El Pontífice acompaña la carta con su Bendición Apostólica, dirigida especialmente a quienes siguen el carisma franciscano y a todos los que recordarán el dies natalis del santo a lo largo del año conmemorativo.
