La diócesis de Ventimiglia–San Remo, en el noroeste de Italia, ha inaugurado una campana dedicada a los niños no nacidos en la sede de su curia episcopal, una iniciativa impulsada por el obispo Antonio Suetta que ha provocado una inmediata reacción adversa por parte de representantes políticos del centroizquierda regional.
La denominada “Campana por los niños no nacidos” fue instalada el pasado 28 de diciembre de 2025, coincidiendo con la fiesta litúrgica de los Santos Inocentes, y tiene como finalidad —según explicó la propia diócesis— recordar diariamente a los niños que nunca llegaron a nacer y llamar a la oración por la defensa de la vida humana. La campana, que lleva grabada la inscripción «A todos los niños no nacidos», suena cada día a las 20:00 horas.
El obispo Suetta subrayó que la iniciativa no pretende ser un ataque contra las mujeres que han abortado, sino un gesto en favor de la vida. En declaraciones recogidas por La Nuova Bussola Quotidiana, afirmó que “el sonido de esta campana está al servicio de la vida y no es una invectiva contra las mujeres que han pasado por el drama del aborto”.
Críticas políticas y acusaciones de “propaganda moral”
La reacción no se hizo esperar. Edoardo Verda, concejal del Partido Democrático en la ciudad de Imperia, calificó la campana como un acto de “propaganda moral” y como una “intrusión intolerable en un ámbito que no corresponde a la religión, sino a la autodeterminación de la mujer”. En la misma línea se pronunció Enrico Ioculano, consejero regional de Liguria, quien reprochó públicamente a la diócesis que “debería revisar sus prioridades”.
Frente a estas acusaciones, el obispo recordó la doctrina constante de la Iglesia, que distingue claramente entre la condena moral del aborto y el acompañamiento pastoral de las mujeres afectadas. Citando la constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, reiteró que la Iglesia define el aborto como un “crimen abominable”, sin dejar de considerar a la mujer como víctima de una herida moral y social más amplia.
“En el aborto muere un niño y, al mismo tiempo, una madre sufre profundamente”, señaló Suetta. “El aborto deja una pesada carga de dolor, y la campana invita a la oración y a la cercanía con todas las mujeres que padecen por esta causa”.
Una llamada contra la banalización del aborto
El prelado enmarcó la iniciativa como una respuesta a lo que describió como una creciente habituación social al aborto en los países donde es legal. A su juicio, la legalización ha contribuido a minimizar su realidad biológica y médica, hasta el punto de que muchos han dejado de considerarlo un crimen o un pecado.
Asimismo, criticó que los movimientos progresistas y feministas presenten el aborto como un derecho absoluto, subordinando la evidencia científica, la ley natural y el juicio moral a la elección individual. Por ello, defendió que la campana busca “sensibilizar las conciencias” ante una cuestión que —afirmó— no es meramente confesional, sino antropológica y científica.
Carta al Papa León XIV
La polémica escaló aún más cuando Laura Amoretti, consejera de Igualdad de Oportunidades de la región de Liguria, envió una carta formal al papa León XIV solicitando que el Pontífice se pronunciara contra la iniciativa. En la misiva, Amoretti sostuvo que la instalación de la campana ha generado “preocupación y dolor en muchas mujeres y familias” y ha creado “un clima de juicio y estigmatización” respecto a decisiones personales tomadas en circunstancias complejas y dolorosas.
Amoretti argumentó que, en una sociedad plural y un Estado laico, este tipo de iniciativas corre el riesgo de convertirse en una forma de juicio público sobre el cuerpo y las decisiones de las mujeres, pudiendo aumentar las desigualdades de género en lugar de reducirlas. Aunque reconoció la libertad religiosa de la Iglesia y su papel social, sostuvo que “tanto las instituciones religiosas como las civiles deberían acompañar y sostener a las personas, en lugar de dividir a las comunidades o exponer decisiones personales legalmente reconocidas al escrutinio público”.
Un signo permanente de oración
Los orígenes de la campana son anteriores a su instalación. Fue fundida el 5 de febrero de 2022 durante la iniciativa diocesana “40 Días por la Vida”, como un signo permanente y visible de oración, memoria y encomienda. “40 Días por la Vida” es un período de cuarenta jornadas dedicado a la oración, al testimonio público y a encuentros formativos centrados en cuestiones provida, una iniciativa en la que la diócesis de Ventimiglia–San Remo ya había participado anteriormente.
Según fuentes diocesanas, su propósito ha permanecido constante desde entonces: dar “voz” simbólica a los niños no nacidos y mantener presente el tema del aborto en la conciencia pública mediante un signo audible diario. Desde su inauguración, sin embargo, la campana se ha convertido en un punto focal de un debate público más amplio en Liguria, evidenciando tensiones persistentes en Italia entre la expresión religiosa, la autoridad política y las distintas posturas sobre el aborto y los derechos de la mujer.
